Especial

Desde Francia

Terminó la primera ronda de la Euro, y el ambiente también cambió; los unos, los favoritos, respiran tranquilos sabiendo que cumplieron su primera meta; los otros, los que sorprendieron como Gales, por ejemplo, reúnen fuerza y ánimo para tratar de seguir por ese camino, pero el aficionado también aprovecha este entretiempo para hacer sus ajustes, algunos, obviamente, no esperaban quedarse más tiempo y están tratando de resolver sus problemas económicos, de hospedaje, intentando cambiar sus boletos de tren, de avión o de autobús, o tratando de comprar boletos para la segunda fase; incluso, los equipos están poniendo en marcha su plan B, miles de turistas aprovechan estos dos días de intervalo para conocer Francia o para revender sus boletos, según sea el caso.

Obviamente, se sigue respirando ambiente de futbol, se mantienen los grupos de fanáticos deambulando por todo el país, especialmente por París, pero queda claro que todos estamos recargando baterías, se siente ese impasse anímico y físico de miles de turistas aficionados al futbol, se viven momentos de resguardo, de economizar en todo, desde euros hasta fuerza y entrega física, la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo y el bellísimo paseo de los Campos Elíseos lucen abarrotados.

Es interesante ver cómo el ambiente ha cambiado su colorido y se ha quitado el disfraz deportivo para regresar, aunque sea durante 48 horas, a su estado turístico habitual... ya no encontramos cantos por doquier, ni vemos botellas de vino y vasos de cerveza tirados, ni resulta imposible sentarse en alguno de los cientos de cafés y restaurantes aledaños a los estadios y a la zona de los fans. Hay que aprovechar el momento del descanso para cuestiones familiares y personales... lejos de bufandas, banderines, cantos, uniformes y banderas nacionales.... Ayer y hoy París volvió a lucir su belleza eterna.

carlos.albert@milenio.com