Especial

Desde Francia

Habiendo escuchado y leído mucho acerca de la violencia y su contraparte, el sistema de seguridad implementado por el gobierno francés para vigilar con lupa el desarrollo de este importantísimo torneo, tenía mucha curiosidad por ver cómo se estaba llevando a cabo este protocolo de vigilancia y seguridad en la hermosa ciudad de París.

Y la verdad, a pesar de que puse atención en el tema, prácticamente desde que llegué al aeropuerto, afortunadamente no pude sentir una situación impactante en este sentido. No se siente un agobio ni una molestia o incomodidad en las revisiones aeroportuarias ni en los accesos al estadio, o incluso en la fanzone, donde se reunieron miles y miles de fanáticos en un ambiente muy relajado, al grado de observarse una venta inusitada de cerveza, aunque para decirlo claramente, en las afueras y en los lugares aledaños a esta zona del fan corría todo tipo de bebidas alcohólicas desde muchas horas antes. Para entrar, las mujeres en su fila y los hombres en la otra, las revisiones a fondo, pero sin exagerar, recogiendo sin problemas los productos o artículos prohibidos (toda clase de productos embotellados). Por supuesto se ven grupos de policías a pie, en motocicleta, en patrullas y hasta en camiones, pero sin representar algo inquietante.

Lo mismo en el estadio, vigilancia eficiente, pero respetuosa, si acaso vi a un italiano haciendo aspavientos y maldiciendo porque le quitaron un recipiente sólido.

Por otro lado, nos recibió un clima muy conveniente, nublado y con algo de lluvia muy sutil, lo que ha mantenido el ambiente muy cómodo y fresco sin molestia alguna, incluso hasta para caminar y caminar como exige siempre esta bella ciudad.

Y regresando al ambiente callejero de esta Euro, me parece una fiesta constante. Tantos aficionados que llegan disfrazados con pelucas, pintarrajeados de los pies a la cabeza, cantando, gritando, coreando sus temas, alzando las botellas y sonriendo a todo aquel que se detiene a convivir con ellos aunque sea un momento. Ésta es la realidad de la Eurocopa, un acontecimiento que viven y disfrutan cientos de miles de personas, atendidos por los franceses ya muy acostumbrados a recibir un río de turistas año con año… por cierto, ya calificaron Alemania y Polonia, nada nuevo, todo dentro de lo esperado… hasta mañana. 

carlos.albert@milenio.com