Columna invitada

Futbol en desventaja

El reto para cualquier selección de América en materia de futbol es cada vez mayor, pues el balance del poder futbolístico ha dado un giro inesperado. En 2014 se cumplieron 12 años de hegemonía europea en esta disciplina, cosa nunca antes vista y ello no solo deriva en los títulos ganados en los Campeonatos Mundiales de 2006, 2010 y 2014, sino porque en esas tres ediciones Argentina fue el único país de América en llegar a la final en 2014. Sí, cinco de los últimos seis finalistas han sido europeos. La última final netamente americana... fue en Brasil, en 1950.

La estructura del futbol actual supone una clara ventaja para los europeos. En su libro Los fuera de serie, Malcolm Gladwell habla de que se requieren 10 mil horas para dominar una actividad. Es decir la excelencia mediante la repetición. Es ahí donde encuentro una explicación a lo que ocurre en el futbol. Antes, léase hasta 2002, con el talento alcanzaba para lograr títulos mundiales y en esa edición Roberto Carlos, Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho y Kaká, entre otros, a pesar de encontrarse dispersos, se conjugaron para ello.

A partir de entonces esto no ha sido posible, los países que se han quedado con los Mundiales son los que:

1. Acumulan a sus mejores jugadores en un mismo equipo.

2. El equipo juega al máximo nivel competitivo permanentemente.

La constante supone una ventaja clara para los equipos que aglutinan seleccionados y que entrenan juntos todos los días y compiten una o dos veces por semana. Hoy cuando España o Alemania se enfrentan a México o Argentina, el plantel base los supera por cinco entre partidos jugados y entrenamientos. Los compañeros conocen a la perfección los recorridos de los demás, hay una armonía clarísima. Esto es: la excelencia mediante la repetición y la automatización del juego.

Si a todo lo anterior le sumamos que muchos de ellos provienen de las fuerzas inferiores, entonces la realidad es más contundente.

En 2006, Italia contaba con Buffon, Cannavaro, Del Piero y Zambrotta, todos ellos de la Juventus. La España de 2010 con los culés Piqué, Puyol, Busquets, Iniesta, Xavi, Pedro. Alemania 2014: Götze, Müller, Neuer, Lahm, Kroos, Boateng y Schweinsteiger del Bayern Múnich.

Difícil aun para la unión de Messi, Di María, Lavezzi, Bigglia, Pastore, Higuaín, Agüero; quienes no militan en el mismo equipo a pesar de jugar en las mismas ligas. Incluso para Inglaterra cuyas figuras Lampard, Gerrard y Rooney jamás compartieron equipo. Y qué decir de México, donde ningún jugador en equipo de Europa compartía conjunto con algún paisano. Esto no va a cambiar en el corto plazo.

Quizá en un futuro la MLS irrumpa de tal manera que se dé un ajuste en la distribución del talento. Mientras tanto, no queda más que buscar cualquier resquicio para trabajar de forma coordinada, tomar con total seriedad cada fecha FIFA y cada torneo en el que se participe, buscando acercarse en armonía, precisión e intensidad con un 20% del tiempo del que disfrutan los rivales para dominar sus sistemas.

¡El reto es mayúsculo!

@bernardodlgarza