La contracolumna

Por lo menos vuelan

Nadie metió tantos goles como León en el Apertura 2014. Ningún equipo permitió festejar menos veces al contrario que Cruz Azul en 17 jornadas. Ser líder de goleo por equipos le sirvió tanto a los esmeraldas para entrar a la Liguilla como al Cruz Azul le valió la etiqueta de equipo menos goleado durante el torneo regular.

El América de Mohamed no tiene el mejor ataque ni la mejor defensa. No es el mejor local ni el mejor visitante. Ni por supuesto el que mejor juega. Ninguno de sus futbolistas acabó entre los siete primeros del goleo individual. Ni siquiera (y esto ya es grave tratándose de quien se trata) el América pudo liderar en esta ocasión aquellas estadísticas que son su mero mole: la tabla de penales a favor o la de menos amonestaciones y expulsiones.

Oribe se echó a perder, a Layún se le acabó la suerte, Goltz y Aguilar son una calamidad, Arroyo es un muerto, Mares no existe, Molina y Osvaldito dan pena, Sambueza está acabado, Rey no mete gol ni por error... ¿Cómo estarán los demás cuando nadie sumó más puntos que el América?

El americanismo indignado reclama la cabeza de Antonio Mohamed. Es un entrenador de equipos chicos, braman. Y sin embargo, no es más malo que: Ruggeri, Aguado, Brailovsky, Romano (mención honorífica con 13 derrotas en 17 oportunidades), Pelado Díaz, Chucho Ramírez, Reinoso o Alfredo Tena. ¡Qué mala memoria tienen las avestruces! Dos años de relativa gloria les bastaron para olvidar mínimo 15 torneos de pena ajena antes de la llegada del Piojo Herrera.

Lo conseguido por el Piojo con una nómina mediana fue heroico. Aun cuando se fueron los dos únicos futbolistas que no eran del montón (Benítez y Reyes) mantuvo al equipo muy por encima de sus posibilidades.

América es un equipo plagado de jugadores que siempre fueron más bien mediocres cuando no directamente malos. Con un plantel promedio, nada que ver con el de épocas pasadas, el América atraviesa su mejor época en los últimos 25 años, aunque ni Peláez se entere. Fue líder general. Supo evadir la maldición del primer lugar, que en un 50% de las ocasiones ha caído a las primeras de cambio contra el pusilánime octavo. Eliminó a uno de los rivales más odiados. Está en semifinales. Y sin embargo, cuando hablamos de ellos, parecería que están peor que las Chivas.

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