La contracolumna

Ya rugiste, León

De él se dicen muchas cosas, todas ellas negativas. Durante años se ha divulgado que no es como lo pintan, para así minimizar su fiereza. Ha trascendido también que el león asume que todos son de su condición, lo que pone en entredicho sus valores y principios. El rechazo al rey de la selva es tan enfermizo que nueve de cada 10 encuestados canjearían su cola a cambio de algo tan insignificante como una cabeza de ratón.

Muchos soñamos que un día algún equipo se atreviera a mandar a la goma a Tv Azteca y Televisa. Pero a Raúl Orvañanos le bastaron un par de juegos para que todos los que no tenemos la panza de color verde acabáramos despreciando al León por culpa de su repelente “¡Goool de La Fiera!”. Tampoco la reputación de su dueño ayuda a que el equipo nos caiga bien. Sin embargo, su mérito tras el vía crucis del ascenso resulta épico.

Los torneos cortos no son terreno fértil para que florezcan dinastías. Los mediocres que cada seis meses se quedan a las puertas de la Liguilla gozan de un mes más que los finalistas para preparar el siguiente torneo, que inicia al instante. No hay tiempo de repasar errores y aciertos, ni siquiera de digerir el éxito. El campeón se encuentra en tremenda desventaja física y anímica para empezar de cero sin apenas tomar aire.

Hasta el mejor equipo que jamás vi pasearse por las canchas del futbol mexicano fue aniquilado por el sistema. El Toluca de Meza podía meterle seis al América, encumbrar a Cardozo con 29 goles en 17 jornadas, golear en casa diez partidos seguidos... pero nunca defendió con éxito sus coronas.

La Liguilla es un atentado a la excelencia, pero nadie ha interpretado mejor las reglas del futbol mexicano que el León. Ganar puntos en la Liga MX es simbólico. Da igual llegar a la fiesta con 20 en la cartera que con 40, pues una vez dentro lo único que cuenta es bailar. Todos sabemos que Necaxa, Pumas y León son los únicos bicampeones modernos. Díganme ahora, ¿cuántos equipos han sido líderes generales dos torneos seguidos? Paren ya de contar. La respuesta es cero.

Porque esmerarse en la parte del torneo que vale madre es perder el tiempo, el conjunto de Matosas se elevará al nirvana de equipos legendarios si sale otra vez campeón... Aunque apeste a león.

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