La contracolumna

Sereno, Moreno

De Héctor Moreno sabemos que es de Culiacán y que es padre de una niña. Nunca se le vio salir con una celebridad. No se le recuerda ningún exabrupto a media entrevista. Jamás ha tuiteado cualquier estupidez. Ni tampoco le han surgido esos problemas personales, tan de moda últimamente a la hora de eludir llamados a la selección.

Su aburrida vida, casi ausente en la hemeroteca del TV Notas, se refleja en su apasionante profesión. En una singular estabilidad que le ha llevado a defender apenas cuatro clubes en su dilatada trayectoria. Jerarquía aérea, clase para iniciar el juego desde atrás, buena colocación, mejor anticipación y hasta una minúscula dosis de rudeza innecesaria le hicieron, de lejos, el defensa número uno de Holanda.

Uno de los misterios del futbol contemporáneo es cómo los grandes equipos han despilfarrado cifras obscenas a cambio de Mathieu, Abdennour, Savic, Lovren, Benatia, Otamendi o Mangala, mientras el mexicano les pasó 10 años por las narices. Y poseyendo, además, tres valores añadidos que le hacen ejemplar único en su especie: zurdo, goleador y extremadamente económico. Ante tamaña oportunidad de mercado, no es casualidad que la primera operación de Monchi, reconocido mejor director deportivo del mundo y recién aterrizado en el AS Roma, fuera aprovechar semejante ceguera colectiva.

Medianamente alto, más o menos apuesto; Moreno vive cómodo al costado de los reflectores. Titularísimo campeón del mundo en Perú 2005, aunque la gente se acuerde más de Vela, Giovani o hasta Villaluz. Cinco años después, apenas a los 22, fue el único letrado que se aventó el numerito de leer en público y voz alta la carta escrita por los peces gordos de la selección para exigir el cese de Néstor de la Torre.

No salió del nido como Ochoa, Jiménez o Reyes; ni del corral como Chicharito, Fabián o Vela. Héctor Moreno fue hecho en CU, orgullosa fábrica de futbolistas que no había exportado ni un aguacate desde 1992. Dentro de un par de temporadas, el central habrá jugado más tiempo en Europa que Hugo Sánchez (y que Rafa Márquez) y habrá metido más goles que Luis García (y que Gio Dos Santos).

Cuando prácticamente todos los mexicanos en Europa han lidiado con la suplencia, desde que llegó al AZ Alkmaar en el lejano 2007 Moreno se ha sentado apenas 14 veces en la banca (ojo: la mitad de ellas en 2014, cuando recién volvía a las convocatorias del Espanyol tras partirse la pierna en el Mundial). Hoy, mientras sus compañeros de generación apuntan a la MLS, él ya pasa lista en uno de los 12 mejores equipos del planeta.

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