La contracolumna

La estrella y el estrellado

Era imposible imaginar un lugar peor para continuar su carrera: todos los caminos conducían hacia adelante. Pero luego de romperse el alma durante tres años en el peor equipo de Francia, ahí donde nunca se sentó en la banca, era obvio que Memo Ochoa tenía que salir. De hecho se tardó más de la cuenta. Sus extraordinarios reflejos en el área chica siempre lograron maquillar sus carencias y limitaciones lejos de la portería. Lo bueno es que después de jugar en el patético equipo de rojo y blanco, todo destino tendría que ser mejor. Titular en el Mundial cuando pensábamos que tenía un lugar asegurado en la banca, su actuación en Brasil terminó por confirmar que su valor estaba al alza. La suerte le sonreía como a sus amadas Águilas. Arsenal y Liverpool se peleaban por él según los periódicos, pero pasaban los días y nada se concretaba. Junto a Chicharito y Layún, el carismático portero mexicano se dejó ver arriba del cuadrilátero en una pelea del Canelo mientras escogía equipo. Y finalmente llegó el día esperado: ¡Oh, sorpresa! Cuando nada parecía peor que ser el portero del Ajaccio, Ochoa se convirtió en el arquero suplente del Málaga. ¡Vaya ironía! El mundo es cruel.

Era imposible imaginar un lugar mejor para continuar su carrera: todos los caminos conducían hacia atrás. Pero luego de romperse el alma durante cuatro años en el mejor equipo de Inglaterra, ahí donde se la pasó en la banca, era obvio que Chicharito tenía que salir. Sus extraordinarios reflejos en el área chica nunca lograron maquillar sus carencias y limitaciones lejos del área. Lo malo es que después de jugar en el glorioso equipo de rojo y blanco, todo destino, cualquiera que éste fuera, tendría que ser peor. Suplente en el Mundial cuando pensábamos que tenía un lugar asegurado en el once, su actuación en Brasil terminó por confirmar que su valor estaba a la baja. La suerte le daba la espalda como a sus amadas Chivas. Hull City y Southampton preguntaron por él según los periódicos, pero pasaban los días y nada se concretaba. Junto a Memo Ochoa y Layún, el carismático delantero mexicano, actor de mil comerciales, se dejó ver arriba del cuadrilátero en una pelea del Canelo mientras le encontraban equipo. Y llegó el día esperado durante todo el verano: ¡Oh, sorpresa! Cuando nada parecía mejor que jugar en el Manchester, Chicharito se convirtió en el delantero suplente del Real Madrid. ¡Vaya ironía! La vida es bella.

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