La contracolumna

El diablo anda Muelto

David Moyes siempre tuvo cara de imbécil. Contra eso no hay dieta, medicina, ni botox que valga. De nada sirve pasarte la mitad de tus días en el gimnasio y la otra mitad en la biblioteca… la cara de idiota no se te quita. Cuando era futbolista y portaba el short del Celtic varias pulgadas por encima del ombligo, ya sus profusos pómulos, los enredados rulos colorados y esa incapacidad de respirar con la boca cerrada le gritaban al mundo lo que su interior perpetuamente contradecía. Durante medio siglo de vida Moyes fue una paradoja andante: el genio con cara de pendejo… hasta que llegó al Manchester United y entonces todo cuajó.

Previo a su desastroso aterrizaje, el Manchester ganó cinco de las últimas siete ligas y quedó subcampeón en las otras dos. De hecho, desde la creación de la Premier League en 1992, el mayor ridículo sufrido por el United fue quedar en tercer lugar. Sir Alex Ferguson es el mayor responsable de que Moyes parezca un mentecato.

Ferguson no sólo tuvo la habilidad de maquillar al monstruo venido a menos y hacerlo resistir como lo que ya no era, para lograr títulos muy por encima de su potencial. Sir Alex además, supo calibrar el momento justo para irse. Su última Premier se la ganó a técnicos diminutos como Mancini y Di Matteo; cuando Pellegrini y Mourinho anunciaron su arribo, el hábil viejecillo dijo ahí nos vemos.

Piénsenlo bien: ¿Quién es el tercer mejor futbolista del Manchester United? Quienquiera que elijan, difícilmente sería titular en Manchester City o Chelsea. Después de todo: lo único valioso que Ferguson le dejó a Moyes fueron Rooney y Van Persie, ahora lesionados.

Por lo demás, heredó a su compatriota un club campeón, del que exprimió hasta el último milagro. Porque desde hace años los Red Devils no tienen el mayor presupuesto de la Premier League, ni tampoco el segundo. Ferguson le entregó a Moyes un equipo que ya era incapaz de ganar los partidos de a de veras: la temporada pasada el Chelsea los echó de la FA Cup, y de la Capital One, competiciones en las que hoy repiten fracaso. Un año antes Sir Alex fue incapaz de pasar la fase de grupos en la Champions y posteriormente dio lástima en la Europa League, no sin antes ser desvirgado por el City en Old Trafford (1-6). Créanme o no, David Moyes nada tuvo que ver en eso. Por aquellos tiempos él se limitaba a gestionar sabiamente al Everton y muy pocos conocían su cara de tonto.  

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