La contracolumna

De hadas y vaqueros

Theo Walcott y Gareth Bale nacieron en St. Mary's. El nombre suena a heladería u hospital para gente de bajos recursos, pero es la casa del Southampton, la mejor cantera del Reino Unido. Los ocho mejores futbolistas de los Saints de los últimos dos años se fueron a los clubes más populares de Inglaterra, a cambio de 150 millones de libras: Nathaniel Clyne, Luke Shaw, Dejan Lovren, Calum Chambers, Toby Alderweireld y Morgan Schneiderlin ahora juegan en Manchester United, Arsenal, Liverpool o Tottenham, mismo destino de Mauricio Pochettino, el entrenador que obró el milagro de instalar en la primera parte de la tabla a un equipo nacido para descender.

Ronald Koeman, un entrenador que daba más tumbos que el Chómpiras, cumple una nueva temporada histórica, pero el Southampton, aunque cada año levante el listón de su última gesta, está pasado de moda. Lo de hoy es el Bournemouth.

Localidad situada a 39 kilómetros de Southampton, Bournemouth se tardó 125 años en ascender a la Premier League; en 2009 se salvó por los pelos de descender a quinta división. Por entonces ya lo dirigía su actual técnico: Eddie Howe, de 38 años y apenas uno de los tres entrenadores ingleses con trabajo en la Premier. Los Cherries eran candidatos número uno a volver de donde vinieron, por las lesiones de Max Gradel, Callum Wilson y Tyrone Mings en las primeras jornadas: sus tres figuras se perderían casi toda la temporada. El margen con el que ha salvado el descenso el Bournemouth merece una película, pero vende más la historia del West Ham.

Los Hammers están a cuatro puntos de la Champions League. Es su mejor temporada desde 1986. Empezaron ganando en campos de Liverpool, Arsenal y Manchester City, luego vencieron en casa a Chelsea, Tottenham y Liverpool, ganaron o empataron todos y cada uno de sus 12 duelos contra los seis equipos grandes, salvo el partido de la segunda vuelta contra los Spurs; el West Ham estaría en boca de todos... de no ser por sus vecinos de White Hart Lane.

Tottenham siempre se caracterizó por ser un equipo con clase, pero la calidad de sus jugadores en los últimos años venía siendo tan indiscutible como el frío de su pecho, hasta hoy los capitalinos eran un equipo inconsistente, indigno de confianza. Su fobia al éxito quedó retratada en todas las temporadas en las que le dieron al Arsenal una buena razón para celebrar, la última vez que terminaron por encima de su antagonista fue en 1995. Ahora no solo aspiran a ser campeones, sino que forman la base de una selección que promete, ahora sí, armarla en la Eurocopa.

Southampton, Bournemouth, West Ham y Tottenham son las múltiples Cenicientas de esta Premier League... Leicester City es la madre de todos los cuentos de hadas y vaqueros.


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