La contracolumna

‘RQ7’

El séptimo de julio de 2003 parecía un día de verano cualquiera. No había Mundial ni Eurocopa, de modo que los rumores entretenían a las masas ávidas de futbol. Esa tarde el aún poco mediático representante Jorge Mendes cerró en Barcelona el fichaje de un defensa del Mónaco llamado Rafa Márquez. El mexicano era uno de los tres clientes que negociaba el agente portugués.

Los otros dos jugaban de extremos en el Sporting de Lisboa y en la selección sub 21 de Portugal. Destacaban por su velocidad, desborde y versatilidad; amén de sus cegadores aretes y exóticos peinados. Algunos indicios de chicos desubicados eran consideraciones que desaconsejaban invertir en su incontestable talento.

La capacidad de hacer magia en la mitad de una baldosa distinguía a uno del otro. El menos hábil sin embargo, atesoraba una fortaleza mental impropia en alguien de su edad. El Barça quería a ambos, pero no le salían las cuentas si además quería vencer al Manchester United en la subasta por Ronaldinho. Y en una decisión que cambió la historia del futbol, eligió arruinar la carrera de Ricardo Quaresma y no la del otro muchacho. El Manchester, que había dejado ir a Beckham y se retiró de las negociaciones por Dinho, tuvo en el adolescente Cristiano Ronaldo a su fichaje de consolación.

Era turno de los artesanos. Uno cayó en manos de un legendario orfebre llamado Alex Ferguson, quien supo labrarlo con firmeza y dedicación. Al otro le tocó Frank Rijkaard, un joyero menos ducho, seguramente más ocupado en pulir a cierto chico argentino.

Las aptitudes son inútiles cuando no están forradas con capas de fortuna y actitud. Una docena de años después ambos perfeccionaron al límite su físico y bronceado. Quaresma ha demostrado ser muy superior a Cristiano en el arte de patear el balón con tres dedos. Y a diferencia de Cerresiete, RQ7 nunca fracasó en los Mundiales... si bien es cierto que no fue convocado a ninguno.

Quaresma ha robado en toda su carrera lo que ingresa Cristiano en una sola temporada, que tampoco está mal. El valor de mercado de Quaresma es 25 veces menor al de Cristiano. Desde que dejaron Lisboa, el ‘7’ del Madrid anotó 400 goles más que el ‘7’ del Porto, sin contar todos los que faltan. Así y todo, solo uno de ellos anotó dos veces en los trascendentales partidos de esta semana. Aunque fuera por un par de días atestiguamos lo que sucede en un universo paralelo: aquel en donde Ricardo supo ser el mejor.

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