La contracolumna

Mancunianos al grito de guerra

Cada acción de Pep Guardiola es un homenaje a sí mismo. El impacto del entrenador catalán en la sublimación del juego solo se atreve a discutirlo Zlatan Ibrahimovic. El gran pecado que se le atribuye a esta leyenda es no haber conseguido la Champions League. Una obligación dicen, tras tantos años al mando de un equipo que ya tiene ganadas Liga y Copa de antemano. Triunfar en campos como el Allianz no requiere de súper poderes.

Cruel paradoja: a nivel local lo ganó todo y lo hizo ver tan, pero tan fácil que cada hazaña, récords de victorias y registros goleadores incluidos, pareció poca cosa, sobre todo para sus detractores. Esos que osan llamarlo fracasado por no ganar la Champions en un equipo que invirtió de sobra para lograr ese objetivo, con él como punta de lanza.

Porque como buen dios del futbol, no le faltan apóstatas que le ningunean hasta el extremo de cuestionar su inclinación sexual. Sus viejos escándalos en Italia, una presunta enemistad con Messi que precipitó su salida del Barça o sus repentinos aires de grandeza, son trapitos con los que inútil y desesperadamente buscan ensombrecer la luz que irradia del genio.

Conquistador nato e inquieto, es incapaz de asentarse en un lugar por más de cuatro años antes de impulsarse hacia una nueva aventura. Un mercenario más de la vida, quizá, pero que deja un legado allá por donde pisa. Más de 20 títulos oficiales son la bestialidad que así lo certifica.

Manchester es su nuevo destino. Y para no variar, puede ser que Thiago le acompañe otra vez en este capítulo de su legendaria carrera. Tras meses de intriga sobre su futuro, la Premier League tendrá en él a su buque insignia, tan pronto como se confirme su fichaje por el Manchester... United. Reencontrarse con Mourinho y conjurarse en contra de su enemigo en común es una propuesta indecorosa que Ibra no querrá resistir.

*Letras pequeñas del escribidor para Poncho Vera y demás pipiolos: El estadio del OGC Nice (tercer mejor local de la Ligue 1) se llama Allianz Riviera. En su partido más reciente jugado ahí, Zlatan marcó dos goles y una asistencia en la victoria 0-3 del PSG. Esta columna no trata de Josep Guardiola).

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