La contracolumna

Ferguson, Wenger... y "Memo" Vázquez

Sir Alex Ferguson nació para dirigir al Manchester United. El Arsenal se fundó para ser entrenado por Arsene Wenger. Afirmaciones similares merecen historias de amor menos divulgadas como la de Guy Roux, Thomas Schaaf o Ronnie McFall.

Hasta 2005 el Auxerre fue dirigido por Roux, un tipo al que en 1961 nombraron técnico, básicamente porque a sus 23 años era, entre todos los candidatos, el que menos dinero pedía. Desde entonces el equipillo ascendió pinche mil divisiones hasta encontrarse en la Ligue 1 en 1990. Roux llevaba entonces 29 años como técnico del club y lejos de retirarse, consiguió una Liga, cuatro Copas y ningún descenso en los 15 años que transcurrieron hasta que se despidió la misma tarde en que levantó su cuarta Coupe de France. Poco después el Auxerre volvió a segunda división y ahí permanece.

Era la primavera de 1972 cuando un puñado de niños acudió a los campos del Werder Bremen a probar suerte. Cuando a Schaaf, de 10 años, le dijeron que volviera al día siguiente nadie deliró con que ese sería su lugar de trabajo durante los próximos 41 años. Desde entonces, obviando desplazamientos y descansos, el chico se dirigió a entrenar al mismo lugar todos y cada uno de los días de su vida: ocho años le creció el bigote como defensa central del equipo juvenil, 15 años como futbolista profesional, cuatro años como entrenador de las reservas y 14 más como director técnico del primer equipo. Hasta que en 2013 lo echaron como si de Sergio Bueno se tratase.

Del cuento de McFall me acabo de enterar y está disponible en Google, pero el spoiler es que llegó al Portadown de Irlanda el mismo año en que Ferguson fue presentado como entrenador del Manchester. Y no se ha ido.

¿Qué sería de Pumas si a Memo Vázquez no lo hubieran dejado largarse? Total iba a regresar, como Boy al Atlas, Meza al Pachuca... y como -no nos hagamos tarugos- Tuca volverá apenas lo echen de Tigres.

¿Cuántos títulos habría ganado Cruz Azul desde 1997 si nunca hubiera echado al técnico que obró el milagro de hacerlo campeón? En el más calamitoso de los escenarios, la respuesta sería cero... los mismos que sin él. Si de todos modos Tena llegaría a 2014 como entrenador del equipo, quizá habría sido mejor aguantarlo tras la catástrofe de perder tres partidos seguidos, dejarlo trabajar y a lo mejor hoy no sería el hazmerreir de extraños y propios.

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