La contracolumna

Alivio

Alivio. Esa sensación tan menospreciada. Tan breve y placentera como un orgasmo. Mente, corazón y alma son rellenados en apenas un instante y a partir de ahí, podemos pensar más claro, nuestro pulso vuelve a la normalidad, nos dejan de lastimar las entrañas.

Alivio. Lo que pudo ser no fue. El abanderado señaló fuera de lugar y el gol que te marcaron no vale. Te quedaste dormido, pero aún no son las 8:00. Perdiste de vista a la niña que te encargaron, pero la encontraste. Creías que te habían descubierto por ese recontra maldito descuido, pero si ella estaba enojada fue tan sólo porque en la mañana criticaste su manera de conducir.

Alivio. Si la raza humana fuera justa se dedicaría a homenajear a su ángel de la guarda, a reflexionar día y noche sobre la suerte que tuvo en un momento dado que pudo cambiarle la existencia. En definitiva, a ser consecuente e invertir en congratularseun tiempo proporcional a las horas, días o años durante los que hubiera lamentado eso que pasó y que, con un poco de suerte, jamás hubiera ocurrido.

Alivio. Desconfíen de todos los colegas que les cuenten que el partido de México – Senegal no sirvió para nada. Y no hablo del derrame económico que benefició a establecimientos, estacionamientos y ambulantes alrededor del parque de beisbol. Tampoco me refiero a lo rentable que pudo resultar para los organizadores el atraco voluntario al que se vieron sometidos esos paisanos a los que tanto tiempo perdemos en sobreproteger los medios cada vez que se avecina una nueva cocción de mole. Jamás entenderé por qué nos preocupa tanto defender su causa, pues durante lustros han demostrado que no les interesa ser ayudados. Ya están grandecitos y como todos, hacen con su dinero lo que mejor les place.

Alivio. Que Jesús Corona tiene noches de inspiración ya lo sabíamos. Que Jesús Dueñas es un talento desperdiciado también lo teníamos claro. No necesitábamos verlos contra las sobras del Senegal Sub 23 para deducir que Hirving Lozano y Rodolfo Pizarro son unas reatas.

Alivio. Alejandro Pikolín Palacios no debutó con la selección nacional. Y librarnos de semejante aberración, salvó la noche en Florida.


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