Apuntes bajo la lupa

9 apuntes bajo la lupa

CORRÍA EL MES DE JUNIO De 1998 cuando fui designado para dirigir el encuentro entre el anfitrión de la Copa del Mundo y el equipo de Arabia Saudita. El cuadro galo había inaugurado su torneo en Marsella ante Sudáfrica y se presentaba ante el público parisino en el deslumbrante estadio de Saint Dennis.

 

FRANCIA ERA UN EQUIPO plagado de figuras, entre las que estaban el arquero Fabien Barthez, el líbero Marcel Desailly, el central Laurent Blanc, el lateral Bixente Lizarazu, en el medio campo el capitán Didier Deschamps y el formidable Christian Karembeu y adelante destacaban Thierry Henry y David Trezeguet pero la personalidad que destacaba era sin duda la de Zinedine Zidane.

 

EL JUEGO PARECÍA UN TRÁMITE luego de la expulsión de un jugador saudita y el adelantamiento en el marcador de los locales, pero al iniciar el segundo tiempo, se presentó una jugada inesperada por todos: El astro galo pisaba en el suelo a un adversario, viendo de inmediato la tarjeta roja. El público no lo podía creer y protestó ruidosamente la decisión pero esta estaba tomada y Zizou tomó el rumbo a las regaderas.

 

AL LLEGAR AL VESTUARIO, el cuarto oficial, que era mi hermano peruano Alberto Tejada, me preguntó: “¿Qué pasó?, porque desde acá no se vio nada”. Lo único que le pedía a Dios era que la repetición en la televisión mostrara, lo que yo había observado a menos de un metro de distancia. Afortunadamente vimos en toda su magnitud la falta y Zidane fue suspendido dos juegos.

 

AÑOS MÁS TARDE, para ser precisos en el 2010, compartí estudio y micrófonos con ZZ en el programa La Jugada del Mundial de Televisa Deportes y pude percatarme, al igual que todo el auditorio, que se trataba de un hombre de pocas, palabras. Ahora fue nombrado entrenador del Real Madrid en sustitución de Rafael Benítez.

 

LOS NÚMEROS DE BENÍTEZ lo avalarían en cualquier club del mundo, menos en el Real Madrid. La paciencia no es precisamente una virtud de la dirigencia en la casa blanca y al empatar con el Valencia, paradójicamente, el equipo que encumbró al técnico madrileño, marcó su camino rumbo a la guillotina.

 

QUIZÁ SEA ALGO MÁS QUE LOS NÚMEROS lo que dejan fuera al buen Rafa. Ser tercero en la Liga, seguir con vida en la Champions y estar a cuatro puntos del líder no parecen razones suficientes para cesarlo. Quizá el vestuario está ‘roto’, como se dice en el argot cuando el entrenador se distancia de sus figuras.

 

AHORA SE APUESTA por un hombre identificado plenamente con la institución, pero con nula experiencia en dirigir grandes clubes. Quizá la personalidad del nuevo técnico alcance para suplir la novatez y su evidente y natural hosquedad. Ojalá le alcance para dialogar con los jugadores, contentar al público y satisfacer a su presidente.

 

EL DICHO DE LA SEMANA se lo dedico a Rafael Benítez: “Mal empieza la semana al que ahorcan en lunes”.

 

apbcarter_1@hotmail.com