Columna Invitada

La verdadera decisión que definió el partido

La mayoría de los entrenadores dicen que son “los muchachos” los que ganan los partidos después de haber logrado algún campeonato. Esta frase “políticamente correcta” es cuestionada cuando sucede un hecho como el del domingo en que los Halcones Marinos de Seattle optaron por lanzar un pase en su segunda oportunidad y gol, en lugar de utilizar a su corredor estrella Marshawn Lynch, quien solo necesitaba recorrer una yarda en tres oportunidades. Ahí se deja de hablar de “los muchachos” para atribuir toda la responsabilidad a una sola persona: el entrenador, sin importar que la jugada haya sido bien o mal ejecutada.

Hace dos años, el Super Bowl vivió una situación similar cuando en una jugada que decidía el partido, los 49’s de San Francisco optaron por un pase a las diagonales en lugar de correr el balón, cuando su QB Colin Kapernick era tan prolífico corredor como el propio Russell Wilson en la actualidad.

En lo personal, al momento de escribir estas líneas seguramente todos los analistas deportivos del futbol americano habrán dado ya su punto de vista sobre esta última serie ofensiva de Seattle y todos deben estar en la coincidencia de que fue un error de Pete Carroll haber mandado una jugada de pase en lugar de una corrida (inclusive el propio Pete Carroll).

Sin embargo, lo importante es tratar de entender cuáles pudieron ser los factores que incidieron en el entrenador a tomar esa decisión ya que, a “toro pasado”, es muy fácil decir “se equivocó” porque la jugada terminó en intercepción, pero si Seattle hubiera anotado, probablemente lo que se diría hoy es que “cuando todos esperaban al corredor estrella, el entrenador de Seattle en la yarda uno sorprendió a todos con un pase al centro, lo que le permitió a los Halcones Marinos lograr su segundo Super Bowl”.

Por tanto, prefiero utilizar estas líneas para explicar un poco el porqué de las decisiones, exponiendo de antemano que muy probablemente puedo estar equivocado.

En lo personal considero que la decisión que marcó la diferencia en el partido fue que Bill Belichick no haya solicitado tiempo fuera en esos dramáticos segundos finales del partido. La mayoría hubiera pensado: “Si pides tiempo fuera y llegan a anotar, te quedan los mismos 50 segundos que utilizó Seattle para empatar el partido al finalizar el medio tiempo”. De menos, le devuelve a Tom Brady el balón para intentar una proeza.

Pero el no solicitarlo, mandó otras señales. Como jugador defensivo de los Patriotas es una manera “tácita”en donde el entrenador te está diciendo que confía en ti. Que si bien sabe que tiene a un jugador como Tom Brady, en esta ocasión el campeonato lo tendrán que decidir los defensivos en esos últimos segundos.

Como defensivo, esta decisión te presiona más porque quedas como el único responsable de la derrota, pero a la vez, te lleva a jugar al límite, al saber que no hay segundas oportunidades, que es el todo o nada.

La segunda consecuencia de no pedir tiempo fuera, es que de haberse realizado así, Seattle hubiera tenido toda la tranquilidad de analizar su rol de jugadas para estos casos y tomar una decisión con calma y escuchando a más involucrados. Pero cuando debes decidir en cinco segundos lo que podría ser en dos minutos, conlleva a que tomes una decisión de manera única, y que sus posibles consecuencias a falta de “rebotarlas”con tu equipo de entrenadores pueda terminar siendo precipitada, mal pensada y equivocada como terminó sucediendo.

Pete Carroll ha dicho que quiso abrir la línea defensiva de Patriotas con una posición de pase para que en tercera, o incluso cuarta oportunidad, intentaran la carrera. Puede ser. Como hace dos años con San Francisco, yo le hubiera dado la oportunidad de correr a mi QB que solo necesitaba una yarda para anotar y abres la defensiva con cuatro receptores abiertos.

Sin embargo, el hubiera no existe. Pete Carroll no será recordado como aquel que con seis segundos prefirió ir por la anotación en lugar del gol de campo al finalizar la primera mitad de este Super Bowl. Ya no digamos, como aquel que optó por mandar a su pateador a lanzar un pase en una jugada de engaño contra Green Bay, jugada que a la postre le dio el pase al Super Bowl. No. Pete Carroll será recordado como el head coach que desperdició a su corredor estrella Marshawn Lynch en segunda y una por anotar.

Más de uno dirá que Lynch solo probó una sopa de su propio chocolate. Así como este jugador conocido como La Bestia en dos ocasiones se sentó en la conferencia de prensa obligatoria para decirle a los periodistas durante casi cinco minutos “estoy aquí solo para evitar que me multen” y así contestaba cada pregunta.

Así como este jugador ignoró a los periodistas y aficionados en las conferencias obligatorias, al final, el ignorado terminó siendo el propio Lynch, pero por su entrenador. Así es el deporte, así es la vida.