Columna invitada

El Estado mexicano y sus atletas de alto rendimiento

Para nuestros atletas de alto rendimiento

 

En 1997, un jovencito llamado Tiger Woods sorprendió al mundo al ganar el Masters de Golf tirando 18 bajo par, el score más bajo para un golfista profesional. Tiger Woods lo hizo a los 21 años. Después de esa fecha tuvieron que pasar casi dos décadas para que otro jovencito de 21 años, Jordan Spieth lograra igualar esta hazaña.

Durante 18 años, la marca pareció imbatible. Solo en dos ocasiones se estuvo cerca de igualar ese score: el propio Tiger Woods en 2001 y Phil Mickelson en 2010, ambos con un 16 bajo par.

Este año Phil Mickelson quedó en segundo lugar, tirando 14 abajo de par. Salvo en 2001 que ganó Tiger Woods con -16, con lo que tiró este año hubiera ganado en cualquier otra edición del Masters en los últimos 18 años.

¿Qué quiero decir con esto? Que muchas veces el resultado no refleja tu posición en la tabla cuando compites contra otros que pueden jugar el partido o la ronda de su vida el día de la competencia.

Por eso he querido ser cuidadoso con el tema de las medallas. A manera de ejemplo podríamos decir que nunca se ha logrado bajar las dos horas en la prueba de maratón. Imaginemos que en los Juegos Olímpicos un mexicano lo logra; sin embargo, ese mismo día, tres kenianos también lo hacen y con tiempos mejores al mexicano. ¿Significa que el mexicano fracasó por no traer consigo una medalla olímpica?

Lo importante que debe hacer el Estado mexicano es otorgar todos los insumos y facilidades a nuestros atletas para que el día de la competencia lleguen lo mejor preparados. Desde su preparación y entrenamiento durante todo el proceso, hasta el traslado aéreo, su estancia y el acompañamiento de sus entrenadores (personal, psicólogo, fisioterapeuta, etc.) para la justa olímpica.

Paola Espinosa, doble medallista olímpica, no puede pagar ella su propio entrenador físico, ni carecer de un área que le atienda los impactos ocasionados por lanzarse durante horas de una plataforma de diez metros. Las malas condiciones de un trampolín le provocaron una lesión que le impidió asistir a la Serie Mundial de Clavados en Rusia, apenas este domingo.

Aída Román, actual campeona mundial de tiro con arco, tiene a la mejor entrenadora del mundo, pero sin sueldo. Ahorita está solicitando que se le paguen sus honorarios. Para la Paraolimpiada de Querétaro, que inicia el 8 de junio, la pista de tartán está en deplorables condiciones; no obstante que México es sede.

La Federación de Futbol Rápido está fuera de la Olimpiada Nacional, no obstante que somos subcampeones mundiales, venciendo incluso a Brasil en semifinales.

¿Se necesita ser deportista para arreglar estas aberraciones?

A nivel alto rendimiento, la Conade realizará todas las gestiones que sean necesarias para que nuestros atletas se sientan respaldados en su lucha por conquistar una medalla en los Campeonatos Mundiales, internacionales, o en la propia justa olímpica.

Que un serbio, un estadunidense, un inglés o un chino realicen ese día un mejor clavado, un tiempo más rápido, un lanzamiento más lejano, o un brinco más espectacular, es algo que nos rebasa como Estado mexicano. Pero que nuestros atletas lleguen lo mejor preparados a cada competición en donde el nombre de México está en juego, eso sí es una obligación que debemos asumir y que no podemos ser omisos.

El marcador puede reflejar una realidad muy diferente a lo que sucedió en la cancha. He visto jugadores perder en la primera ronda porque ese día su rival realizó el partido de su vida, y aún así vendieron muy cara la derrota. Pero también he visto a jugadores ganar torneos porque sus rivales más fuertes no participaron o llegaron mal preparados.

Por todo esto, empecemos por lo importante. Trabajar juntos, hombro con hombro. Tengo la instrucción directa del Presidente de la República y del Secretario de Educación Pública de estar muy cerca de nuestros atletas de alto rendimiento. Les pido a todos ellos que tengan la confianza de acercarse para entablar un diálogo permanente y de confianza.

Por supuesto que no hay nada como la victoria, pero por lo pronto me quedaré tranquilo que más allá del resultado final, nuestros atletas se sientan respaldados por todo el poder del Estado que encabeza el presidente Enrique Peña Nieto.