Columna invitada

¿Es el fin de Nadal?

Para el pequeño Jesús Andre

Rafael Nadal ganó en 2005 su primer Roland Garros. Desde ese año hasta 2014 ganó nueve veces el torneo salvo en 2009, cuando por una lesión perdió ante el sueco Robin Soderling, quien a la postre llegaría a la Final sucumbiendo ante Roger Federer, quien de esta forma ganó su único Roland Garros y completó el Grand Slam de ganar los cuatro grandes en la era abierta.

Cuando Rafael Nadal perdió en aquel 2009 con Robin Soderling dejó de jugar Wimbledon y se mantuvo inactivo varias semanas. Las especulaciones sobre sus lesiones empezaron. En el US Open perdió con Juan Martín del Potro (algo que por momentos pareció una sorpresa hasta que la sorpresa fue mayúscula cuando el propio Del Potro derrotó a Federer en la Final). Ya en 2010, Nadal se retiró en cuartos de final contra Andy Murray y una vez más las dudas sobre su físico empezaron a ser la nota.

Sin embargo, después de ese retiro en Australia, Nadal ganó todos los Grand Slam de 2010. Ganó Roland Garros ante el propio Soderling que lo había vencido un año antes, se impuso en Wimbledon y en el US Open, lo cual lo llevó a recuperar la cima del tenis mundial.

Después de ese año espectacular el mundo del tenis consideró que venía el dominio de Rafael Nadal como lo tuvo Roger Federer de 2004 a 2009. Sin embargo, 2011 nos regaló una sorpresa. Novak Djokovic, aquel tenista que se quejaba de todo en sus partidos lucía más delgado, más fuerte y más rápido. Djokovic pudo detectar gracias a un médico aficionado al tenis, que era alérgico al gluten, y la eliminación de alimentos con tal contenido, lo llevó a otro nivel.

Djokovic empezó ganando Australia y no perdió un solo partido hasta las semifinales de Roland Garros. Fue el año donde Djokovic venció en seis Finales consecutivas a Rafael Nadal incluyendo una séptima en Australia en 2012, en un partido que se alargó casi seis horas.

Gracias a la derrota de Djokovic en semifinales de ese 2011 en Roland Garros, Nadal tuvo la fortuna de evitarlo en el partido de campeonato y como lo haría en cuatro ocasiones en la historia, derrotaría en la Final al suizo Roger Federer (2006, 2007, 2008 y 2011).

Ese partido sería la última Final de un Grand Slam entre estos dos grandes. Después de ese momento, la rivalidad Federer versus Nadal se convirtió en la rivalidad Djokovic versus Nadal. Federer no podía contra Nadal, pero a su vez Nadal no podía contra Djokovic y cada que se enfrentaban se hacía evidente la frustración del español de no poder descifrar el juego del serbio.

En 2012, Djokovic llegó a su primera Final de Roland Garros. Su rival era Rafael Nadal. Aunque lo había vencido en Montecarlo después de nueve años seguidos que Nadal ganaba este torneo, Rafa obtuvo su séptimo Roland Garros en ocho años. Djokovic tendría que esperar un año más para conseguir los Cuatro Grandes.

Después vendría la nueva debacle de Nadal por lesiones. En primera ronda de Wimbledon fue derrotado por el polaco Lukas Rosol y a partir de ese partido no volvió a jugar tenis durante ocho meses hasta el siguiente año en un torneo menor, en Viña del Mar, Chile.

La ausencia tan prolongada de Nadal generó desde las más altas suspicacias como una sanción escondida por doping, hasta el verdadero fin de su carrera deportiva por las altas exigencias a su cuerpo por jugar al máximo cada punto. Había muchas dudas que solo la cancha podría resolver. Para retomar lo que los tenistas llaman match play, que es jugar a nivel de competencia y no solo entrenar, y no solo para recuperar confianza, Nadal, El rey de la arcilla, se inscribió en un torneo de tercer nivel, en Viña del Mar, el cual ni siquiera pudo ganar al perder con un jugador que no estaba entre los primeros 50 de la clasificación mundial.

Pero los grandes no son los que nunca caen, sino los que se levantan, y a partir de ahí Nadal daría una cátedra en 2013 que lo llevaría a ganar 10 torneos para recuperar la cima del ranking mundial.

Entre esos torneos estuvieron otros dos Grand Slam. Nadal conseguiría su octavo Roland Garros, en donde todos recordaremos la épica semifinal que jugó contra Novak Djokovic, misma que se prolongó hasta un 9-7 en el quinto set. Esa semifinal, por mucho, fue el partido más difícil que había jugado Nadal en su vida en Roland Garros. Su otro Grand Slam fue en el US Open en otra Final contra Novak Djokovic. La rivalidad superó por mucho cualquier otro enfrentamiento que hubieran tenido dos tenistas en toda la historia.

En 2014, Nadal jugó la Final de Australia perdiendo con Wawrinka en un partido en donde Rafa lució cansado después de maratónicos encuentros para llegar al partido por el título. Su cuerpo seguía desgastándose, pero el mallorquín jamás dejaba de luchar. En Roland Garros se agenció su noveno Grand Slam sobre tierra batida venciendo nuevamente en la Final a Novak Djokovic. Nole empezaba a sentir lo que sintió Federer durante años: ser el mejor sobre la arcilla en el mundo a excepción de Rafael Nadal, lo que le impedía ganar los cuatro grandes.

En Wimbledon, Nadal perdió de manera sorpresiva contra el australiano Kyrgios en cuarta ronda y dejaría de jugar toda la temporada de canchas duras en Estados Unidos, incluyendo el último Grand Slam. El motivo en esta ocasión fue una lesión en la muñeca.

El español regresó de nueva cuenta hasta Pekín, esto es, tres meses después. Su reaparición fue más para medir su propio nivel sabiendo que no tenía posibilidades de ganar. Tuvo derrotas con jugadores de bajo ranking y en noviembre se sometió a una operación por principios de apendicitis. La temporada competitiva para Nadal había terminado y era hora de esperar el 2015.

En Australia de este año Nadal se vio muy por debajo del nivel del checo Tomas Berdych, el cual luego sería avasallado por Murray, y este último por el propio Djokovic, algo que dejó claro que la distancia entre el español y el serbio había dejado de ser mínima para convertirse en un abismo.

Este año, Djokovic no ha perdido un solo partido en Grand Slam y en Masters Series que son los torneos realmente importantes para la ATP. Ha ganado Australia, Indian Wells, Miami, Roma y ahora va a ganar por primera vez el Roland Garros.

Todo esto dejaba algo claro en el partido de ayer de Roland Garros: después de una década de dominar el polvo de ladrillo, por primera vez Rafael Nadal no sería el favorito para ganar un partido en Roland Garros. Los presagios se cumplieron y Nadal fue prácticamente borrado de la cancha por el serbio.

Hoy el debate es si estamos ante el ocaso de un gigante del tenis. La respuesta es no. Simplemente Rafael Nadal es mortal como cualquier otro tenista en el circuito y eso no se le puede reclamar. Durante 10 años nos enseñó que ganarle requería el doble de esfuerzo y una concentración al tope. Hoy Nadal ganará y perderá como todos. Así es el deporte.

Por lo pronto, me quedo con 10 años de hazañas deportivas como la Final de Roma en 2005 ante Guillermo Coria, la Final de Wimbledon de 2008 frente a Roger Federer, la semifinal contra Fernando Verdasco y la propia Final con Roger Federer en 2009 en Australia, o su juego de semifinales ante Djokovic en Roland Garros de 2013. Lo ganó todo. No tiene nada que demostrar. Para muchos el mejor de la historia, para otros un fenómeno que nace cada veinte años.

Para mí, el ídolo a seguir después del retiro de Andre Agassi que me hizo quedarme en casa para ver lo que pocos ven: un jugador con un corazón más grande que sus músculos, y una humildad como pocas veces he visto en mi vida.

Gracias, Rafa.