Columna Invitada

La costumbre de ganar… y de perder

Para Javier Alarcón.

“No hay peor servidumbre que la esperanza de ser feliz”, Carlos Fuentes en Diana o la Cazadora Solitaria.


¿De qué dependen las rachas ganadoras o perdedoras? ¿Por qué existen equipos o jugadores que sabes que pueden estar al límite de la derrota, pero al final se van a terminar imponiendo, y por el contrario, por qué hay otros que tienen todo para ganar, y al final siempre terminan perdiendo?

¿Por qué la derrota del Cruz Azul ya no sorprende a nadie? ¿Por qué Nueva Inglaterra puede ir perdiendo 24-0 en la primera mitad ante un equipo con marca de 9-2 y al final termina ganando el partido?

En la historia de los deportes hay equipos que han trascendido por marcar una época en su disciplina, como los Acereros de Pittsburgh de los setentas, los 49’s de San Francisco de los ochentas, los Yanquis de Nueva York de los noventas, los Bulls de Chicago de los noventas, el Cruz Azul de los setentas, el América de los ochentas, el Necaxa de los noventas, el Toluca de la primera década del Siglo XXI, y así muchos otros.

Pero también han existido otros equipos que marcaron una época, pero por sus derrotas: Los cuatro Super Bowl perdidos por los Bills de Buffalo de Jim Kelly, las derrotas del Jazz de Utah en el basquetbol en finales de campeonato, los tres Super Bowls en los que John Elway y sus Broncos de Denver no pudieron, las cuatro finales que Rubén Omar Romano no ha podido ganar, las cuatro Series Mundiales que los Medias Rojas de Boston no pudieron ganar hasta la del 2004 y ahora las derrotas en Liguilla del Cruz Azul.

Y aunque hay rivalidades que te impiden obtener un triunfo cuando tienes un adversario convertido en leyenda como Federer que perdió tres finales contra Nadal en Roland Garros o Agassi que perdió cinco finales de Grand  Slam con Pete Sampras, hay equipos que parece que están hechos para perder.

El Cruz Azul ha contratado en los últimos 16 años a seis técnicos que han sido campeones con otros equipos, con la idea de que los pueda llevar a un campeonato de Liga y ninguno ha podido.

José Luis Trejo, Mario Carrillo, Víctor Manuel Vucetich, Benjamín Galindo, Enrique Meza y Guillermo Vázquez han sido campeones con otros equipos, pero con el Cruz Azul han fracasado.

El prestigio del que gozaban se dilapidó cuando dirigieron a los celestes. Y aunque en las cinco finales que perdieron sus rivales fueron distintos (Pachuca, Santos, Toluca, Monterrey y América) hoy por hoy una final contra el Cruz Azul convierte al equipo contrario, sea quien sea, en favorito.

Y aunque tuvieron también contrataciones muy importantes como Chelito Delgado, Diego Latorre, Héctor Adomaitis, Sergio Verdirame, Mauro Camoranesi, Robert Siboldi, Norberto Scopponi o el Chaco Jiménez, Cruz Azul tampoco ha podido.

Para la siguiente campaña no habrá contratación de jugador o técnico que avizore un campeonato. Los fieles seguidores continuarán yendo al estadio con la esperanza de que el demérito del contrario, de menos, le permita a su equipo poder alzar la Copa.


LA EXHIBICIÓN EN EL TENIS

Rafael Nadal tuvo uno de los años más impresionantes en la historia del tenis. Ganó Buenos Aires, Sao Paulo, Acapulco, Indian Wells, Roma, Madrid, Roland Garros, Cincinnati, Montreal, el US Open y llegó a la final en Viña del Mar, Montecarlo, Shanghai y el Masters de fin de año. Estos resultados le valieron terminar como el número uno del mundo y le reportaron ganancias por 14 millones de dólares.

Pero para cerrar el año, Nadal jugó cuatro partidos de exhibición en Sudamérica contra Djokovic. Esos cuatro partidos le dejaron al español 10 millones de dólares. El año pasado Federer por esos partidos de exhibición cobró 12 millones de dólares y esta temporada, en todo el año, ganó dos millones.

Queda claro que la fama y el prestigio de estos dos monstruos del tenis deja millones de dólares, dentro y fuera de la cancha.