Columna Invitada

La confianza en el deporte es todo

Para Jaime Torres Ponce

Después de la proeza de haber derrotado a Italia, Brasil y Argentina, México no pudo derrotar a Nigeria y terminó como un digno subcampeón en el Mundial Sub 17. Hoy todos pedimos que esta generación de grandes futbolistas se mantenga y que en un futuro nos puedan representar en la selección mayor.

¿De qué depende? De muchos factores. Muchos dirán que lo importante es debutarlos pronto en la Primera División para no ser eternos suplentes los próximos cinco años; otros que el reto está en no pagarles ahorita demasiado; otros pugnan por alejarlos lo más posible de los promotores, y así cada quien sostiene su propia teoría.

Entiendo que la receta estará en estos puntos y muchos otros, pero hay un punto que me gustaría reflexionar en este espacio: la confianza.

La confianza en el deporte es fundamental para alcanzar el éxito. Si careces de ésta, no tienes nada que hacer, independientemente de tu fortaleza física, talento natural, oportunidades dadas o disposición para el entrenamiento diario y arduo.

En el 2010 el Chicharito metió un gol de sexto año en el Mundial de Sudáfrica contra Argentina y la afición mexicana crucificó a Javier Aguirre por haberlo dejado en la banca, no obstante que era la reciente contratación del Manchester United.

Tres años después, el Chicharito falló un penal clave contra Panamá en el Estadio Azteca y en el siguiente partido erró un gol sin portero ante Costa Rica. Hoy, ni siquiera está considerado para jugar el repechaje en contra de Nueva Zelanda.

En 1995 el tenista Andre Agassi fue número uno del mundo. Dos años después cayó en un bache en donde descendió hasta la posición 144 del ránking mundial. Su entonces entrenador detectó que era un tema de falta de confianza y lo llevó a jugar torneos muy menores (Challengers) en donde el propio Agassi tenía que recoger las pelotas, además de adaptarse a que hubiera partidos en las canchas contiguas y sin árbitro permanente.

Óliver Pérez, pitcher mexicano que llegó a tener un contrato de 36 millones de dólares con los Mets de Nueva York, perdió la confianza y dejó de colocar la bola en la zona de strike. Los Mets le rescindieron el contrato y el pitcher mexicano estaba al borde del retiro. Durante dos años, el dueño de los Naranjeros de Hermosillo le tuvo fe y le pagó 20mil dólares mensuales por picharle única y exclusivamente a un bateador durante cada partido.

De esta forma, fuera ponche, out, home run, hit o base por bolas, Óliver Pérez abandonaba el encuentro después de un bateador. Después de dos años recuperó la confianza y hoy está de nuevo en las Grandes Ligas.

Son innumerables los ejemplos en donde el exceso o la falta de confianza pueden destruir la carrera de un jugador. Me imagino que cada vez que el pasador de los Vaqueros de Dallas Tony Romo dirige una ofensiva en los últimos minutos de un partido que está muy reñido debe recordar todas las veces que ha sido interceptado en esta situación, lo que le origina una falta de confianza enorme que lo lleva a volver a equivocarse y ser interceptado.

Guillermo Coria jamás pudo superar el no haber derrotado a Gastón Gaudio en la Final de Roland Garros de 2004 después de llevarlo 6-3, 6-0. Dos años después no podía sacar y terminó retirándose a pesar de haber sido el mejor jugador de arcilla del mundo antes de Rafael Nadal.

El Cruz Azul en la pasada Final del futbol mexicano, y a pesar de tener un jugador más, perdió la confianza cuando el América le empató en tiempo de compensación. Los tiempos extras no iniciaban aún y el América sabía que el Cruz Azul ya estaba derrotado.

La selección mexicana que jugó contra Panamá y Costa Rica lo hizo con pánico escénico. El cambiar de entr enador y jugadores, por aquellos acostumbrados a ganar, cortó de raíz esta falta de confianza. Afortunadamente en los deportes de conjunto se puede, siempre y cuando tengas buenos sustitutos con mentalidad ganadora. Aprovechemos esta ventaja.

El pase al Mundial está en nuestras manos. Si la selección mayor emula la convicción y determinación de nuestros jóvenes que derrotaron a Italia, Brasil y Argentina en el Mundial Sub 17, estamos ya en Brasil 2014.