Columna Invitada

Carácter y decisión en el deporte

In memoriam
para mi querido Willy.

Tengo un gran amigo que juega tenis al que le digo "Gosh, El Impredecible". Cuando debe de ganar, pierde; y cuando debe de perder, gana. Contra rivales que han sido Copa Davis les ha llegado a ganar, y contra tenistas aficionados de cierta edad, que en su vida le ganarían más de dos o tres juegos a un ex Copa Davis, ha llegado a perder.

Así que cuando me dice "mañana la tengo fácil" me hago ya a la idea que va a perder y que después de su partido me mandará un mensaje que diga "No me salió el saque o no entró mi derecha." Al final, él considera que sus justificaciones son válidas porque inmediatamente cuando lo cuestionas te revira con un "si fuera malo no le hubiera ganado al sembrado uno o dos."

Viene esto a colación por la estrepitosa derrota de los Delfines de Miami este fin de semana ante los Bills de Búfalo. Los Delfines fueron blanqueados 19-0 por el peor equipo de su división, tan solo una semana después de derrotar a los Patriotas de Nueva Inglaterra, fuertes contendientes al Super Bowl.

Cuando pasan este tipo de resultados no dejo de preguntarme qué puede llevar a que un equipo o un jugador puedan derrotar al mejor, para que inmediatamente después pierdan con un equipo o jugador de poca monta.

Este año, Steve Darcis fue el único jugador que le pudo ganar tres sets a Rafael Nadal en la primera ronda de Wimbledon (Nadal ganó Roland Garros y el US Open y no participó en Australia). No obstante no se presentó a jugar su siguiente partido y no ha vuelto a hacer absolutamente nada en el tour de la ATP.

Le pasó lo mismo al ucraniano Stakhovsky (116 de la ATP), quien después de derrotar en la final al siete veces campeón Roger Federer, perdió en la siguiente ronda con Jurgen Melzer, un tenista de medio pelo.

María Larcher de Brito (131 del ranking femenil) derrotó en la segunda ronda a María Sharapova (3 del mundo). En su siguiente partido Larcher perdió con una desconocida.

Las interrogantes son: ¿Estamos ante una baja en el nivel de juego del campeón, a que el rival jugó el partido de su vida o a una combinación de ambos factores? Otros podrían decir que el motivo debe ser un exceso de confianza.

Lo que sí es una realidad es que estas circunstancias hacen único al deporte. De ahí a que las leyendas deportivas se gestan cuando no hay sorpresas durante tiempos muy prolongados.

LAS DECISIONES DE LOS COACHES EN LA NFL

Imaginemos lo que debe pensar el dueño de los Potros de Indianápolis ahora que Peyton Manning rompió el récord de más pases de anotación en una temporada (51 y los que faltan). Probablemente él considere que es el ocaso de un campeón y que Andrew Luck es el futuro del equipo, y que prescindir de Peyton fue una buena decisión. Solo el tiempo lo dirá, pero si Manning lleva a los Broncos a un Super Bowl, más de un aficionado le va a reclamar al dueño de los Potros esa decisión.

Hablando de decisiones, ¿qué podemos pensar del entrenador de Pittsburgh que en una medida irracional quedando poco más de un minuto para terminar el partido y estando en la yarda tres de Green Bay a punto de anotar, en primera y gol, en lugar de consumir el reloj y patear un gol de campo, prefirió anotar y darle el balón a Green Bay lo cual casi le cuesta el partido a los Steelers?

Al final fue la suerte lo que impidió que Green Bay no le diera la vuelta al marcador, ya que tuvieron la jugada del empate a escasas diez yardas, pero el pasador suplente de Green Bay erró la jugada.

Otro entrenador que ha tomado decisiones irracionales es el de Washington quien el año pasado dejó en el campo a Robert Griffin III no obstante que no podía caminar, y ahora en los últimos tres juegos decide dejarlo en la banca con el objeto de que no se lesione, solo para observar como su suplente hace el ridículo en los momentos de presión. La