Esto es beisbol

Desde Nueva York…

Lo que ocurrió con los Reales de Kansas City nos habla de un equipo con destino, un club que sería campeón.

Desde el juego uno, cuando empataron con HR de Alex Gordon en la novena y luego ganaron en extrainnings, sabíamos que no sería una serie normal. El juego completo de Johnny Cueto, tras enterarnos que un día antes Edinson Vólquez había lanzado cuando le acaban de dar la noticia de la muerte de su padre, ese juego puso las cosas 2-0.

El juego tres y la victoria de los Mets fue sólo para darle sabor.

Llegó el juego cuatro, y cuando parecía que los Mets emparejaban y tendríamos un Clásico de Otoño más apretado, apareció en el cierre el error del villano, Daniel Murphy, quien no pudo atrapar la rolita y abrió la puerta para que le dieran la vuelta.

En el beisbol hay un dicho que reza “gánales hoy, que mañana se matan solos”. Nunca mejor aplicado: ganando los Mets, desde la misma primera entrada con cuadrangular solitario, haces una más en la sexta, y con el gran pitcheo de Matt Harvey no se veía cómo la serie podría terminar en el Citi Field, pero una vez más apareció el destino. Dos carreras en la novena para empatar y cinco más en la entrada número doce.

Los Reales se coronaban 4 juegos a 1 y, lo que son las cosas, tanto recordaban los metropolitanos el error de Billy Buckner que ayudó para darle la vuelta y la victoria en el título de 1986 contra Boston, que ahora tendrán que vivir con sus propios fantasmas de Daniel Murphy y su lanzador Jeurvis Familia.

El cuatro fue en pleno día de brujas, y el del partido cinco fue pasada la medianoche, ya entrabamos al Día de Muertos.

¿El destino?

No se vayan, no tardamos en regresar…

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