Visión D

Triunfo caro

Luego de que la afición esperara por cuatro semanas a que Santos por fin viera la luz de una victoria, en esta fecha 5 el triunfo llegó, de una buena forma, pero a un precio algo caro, al perder a Javier Orozco por espacio de un mes.
Para quienes tuvimos la oportunidad de ver el encuentro ante Toluca realizado el sábado pasado, podríamos pensar que el problema fue la entrada fuerte y sin sentido que el de los Diablos, Paulo da Silva le dio tras la segunda anotación del ‘Chuletita’, pues el golpe que sufrió el albiverde en la parte izquierda de su cabeza al chocar contra el poste de la portería rival, no dejaría duda de una grave lesión, sin embargo no fue esta mala jugada la que hoy lo tiene fuera del campo.
Por el contrario, afortunadamente ese golpe no generó lesión alguna en el jugador guerrero, quien salió bien en los exámenes que se le practicaron, la que hoy lo tiene descartado por 4 encuentros se debió a la jugada del primer gol, en el que tras fallar el penal Juan Pablo Rodríguez, Javier consiguió en el rebote, hacer efectivo el gol, sin embargo esto le provocó un desgarre en el muslo derecho, que en su momento tras salir de la cancha y ser atendido, consiguió regresar al partido y todavía le dio tiempo para marcar el segundo gol, en donde se vino la falta del toluqueño y provocó su salida de cambio por Mauro Cejas.
Ahora el entrenador Pedro Caixinha deberá mover sus piezas para enfrentar a un duro rival que tiene enfrente, el acérrimo rival Tigres de la UANL, por lo que Santos llegará al Volcán con al menos un movimiento obligado por la lesión del ‘Chuletita’.
Lástima que este jugador que se convirtió en la figura de la semana, deberá descansar y esperar una nueva oportunidad para seguir mostrando su futbol.
Mal momento porque llega uno de los encuentros que más emociona a los aficionados tanto albiverdes como universitarios, pues aunque se siga negando a llamarlos ‘clásico del norte’ sea ante Tigres o Monterrey, lo cierto es que son los partidos que más expectativa presentan ante los seguidores de estas escuadras, inician los dimes y diretes y con ello se enfrascan los aficionados, pero siempre con la cordura de recordar que son 90 minutos de deporte y nada más, que la pasión se viva en la cancha, que las agresiones se transformen en buenas jugadas y el público ha disfrutar como se debe.