Visión D

Robben... sin castigo

La Selección Mexicana llegó a los octavos de final de la Copa Mundial de Futbol Brasil 2014 con estrella, carisma y total compromiso de conseguir el pase al quinto partido, pero se vio superada más que por buen futbol, por el primer actor holandés: Arjen Robben.Si ya de por sí la credibilidad de la FIFA que dirige Joseph Blatter, se ha puesto en duda en más de una ocasión, permitiendo este tipo de engaños, demuestran que los mal pensados tienen razón y que algo pasa en ese organismo que ensucia al futbol mundial. Las jugadas, las sudadas y las atajadas de los tricolores, quedaron al olvido con ese marcador de 2-1, cualquiera que vea el marcador y no haya visto el partido podrá decir… ¡lógico, es Holanda! Pero para quienes sí lo vieron, el 2-1 fue más cuestión de “maña” que de buen juego holandés.No se demerita la actuación de la “Naranja Mecánica”, se demerita sola, por las “actuaciones” soberbias de su seleccionado Robben. Porque una cosa es ganar con los pies y otra ganar con la cabeza, con el amaño y la ceguera del árbitro portugués Pedro Proença. No fue un clavado, fueron varios, los que el jugador naranja practicó, hasta que al final, le funcionó.El hubiera no existe, pero los millones de mexicanos que observaron el partido, se quedaron con la duda, ¿el resultado habría sido igual si el marcador hubiera quedado empatado? Los tiempos extras se habrían vivido feroces, eso ni negarlo, y aunque varios por ahí aseguran que la culpa es de México por bajar la guardia, ese penal marcó su eliminación y fue un penal inexistente.Lo grave del asunto es que, a pesar de que Arjen Robben se sinceró con un medio de comunicación de su país, al que aseguró que no había sido penal, la FIFA no emitió sanción alguna (lo cual se esperaba), y su portavoz Delia Fischer, se limitó a señalar que el organismo está para faltas graves y que las simulaciones son competencia sólo de los árbitros. Con esa filosofía, no nos extraña que lo del amaño del Mundial de Qatar, sea real y no una simple suposición.