Visión D

Malos imitadores

Hay acciones que son dignas de imitarse, pero hay otras que difícilmente puede decirse que se puede incluso contemplar como algo para imitar, ahora resulta que en México tenemos a nuestro propio Luis Suárez.

El jugador uruguayo es bien conocido por sus artimañas y desesperaciones, que concluyen en ocasiones en mordidas sobre sus rivales, lo cual ya le ha traído grandes problemas, sanciones y multas, pero esto parece no importarle porque se mantiene vigente.En México ya surgió un Luis Suárez, afortunadamente no se trata de un jugador mexicano, pues  hablamos de lo ocurrido en el duelo entre Xolos y Monterrey, donde el protagonista fue el venezolano Juan Arango, quien en un momento de desesperación atacó a la ‘brava’ al jugador de los Rayados, Jesús Zavala.

La frustración se debió a que el líder Tijuana perdió el encuentro por marcador de cuatro goles por tres ante los regios, por lo cual en un momento de coraje y frustración, atacó con una mordida al jugador de Rayados.

El castigo no se hizo esperar y este lunes la Comisión Disciplinaria anunció la suspensión de dos encuentros al mediocampista Juan Arango, con lo cual se sienta precedente para los próximos jugadores que quieran emular a Luis Suárez y ahora a Arango.

Es necesario que este tipo de acciones se ataquen desde la raíz, para no tener que estar hablando cada jornada de un nuevo caso de mordidas, al parecer Arango se creyó en serio lo de los perros aztecas y quiso hacer honor al mote de Tijuana, ahora tendrá dos semanas para analizar sus errores y entender que la violencia en el campo de juego no es un buen ejemplo del deporte, que por el contrario busca la unión y fortaleza en equipo, así como dar una clara muestra a la juventud que practicar futbol es una idea sana y de valores.

Monterrey y sobre todo Jesús Zavala, pensarán que  dos jornadas son pocas, pero al menos Arango no salió limpio de este incidente, con lo cual por cierto, se enfría el tema del mal arbitraje que se había puesto en la mira y se abre el caso de la violencia dentro de la cancha, buena manera de distracción para enfriar los ánimos de varios clubes que ya pedían seriedad y castigos dentro del arbitraje.