Visión D

Festejando Santos

La Comarca Lagunera enloqueció quizá aún más que en el desfile de la obtención del cuarto título en 2012, en esta ocasión había más que celebrar, y la afición lo sabía, Santos Laguna se coronó en patio ajeno, fue la visita la que cargó el trofeo y eso en el club albiverde, se había mantenido como una maldición no escrita pero conocida pues no habían logrado coronarse en cancha ajena.

Las calles principales de Lerdo, Gómez Palacio y Torreón, se pintaron de verde y blanco, con la presencia de miles de aficionados que desde temprano esperaban el arribo de su héroes laguneros, la hazaña se había consumado, primero llegar de ‘panzazo’ a la Liguilla como el octavo pasajero, el caballo negro.

Una hazaña más, eliminar al líder Tigres y avanzar así a la semifinal, en donde se topó con un equipo que si bien no se encuentra en su mejor momento, es toda una institución en el futbol mexicano: las Chivas del Guadalajara, a ellos también les toco la de malas y se quedaron fuera para dar paso a Santos a llegar a la final, ante un Querétaro que llegaba con las mismas posibilidades que Santos.

Mientras sigue llegando la gente seguimos recordando el juego de Ida ante Gallos en el Corona, en donde hubo ‘pollocoa’ invitada por el conjunto albiverde, al derrotarlos 5 goles por 0, con ello la esperanza se volvía confianza, sin embargo la vuelta fue tremenda, fue impactante para los guerreros y sobre todo para su afición, algunos comenzaron a dudar, apagaron su televisión, se fueron de la plaza mayor, se fueron a refugiarse a sus casas tras el 3-0 de Querétaro, pero Caixinha movió piezas, las conocidas las quitó y metió a quienes no sabían cómo marcar los queretanos, cierto no hubo goles, se sufrió sobre todo en el primer tiempo, hubo de todo, todo lo que implica una final, dramatismo, buenas jugadas, salvadas de miedo que tuvo Marchesín, para al silbatazo final coronarse, sí, por primera vez en patio ajeno.

Por este lunes fue de fiesta, La Laguna se pintó de verde y blanco, algunos se echaron la ‘vaca’ con permiso del alcalde y acudieron a las principales calles e incluso desde las cinco de la tarde, ya había gente en la Plaza Mayor, el desfile como siempre se fue lento, pero seguro, pudieron admirar a sus héroes, a sus ídolos, con caras recién conocidas, pero también algunas bien ubicadas  como Orozco, Salinas, salían a relucir, todo fue paz y tranquilidad pero la pasión se desbordaba al paso del camión que cargaba a los pentacampeones, la culminación en la Plaza Mayor.