Visión D

Enemigo equivocado

Pese a que se diga que las discusiones y desacuerdos ayuden al plantel santista, la realidad es que la ropa sucia se lava en casa y una cosa es que existan roces durante los entrenamientos (que no debería de haber a mi gusto), y otra muy diferente es que al término de un partido se discuta y lleguen a un altercado como ocurrió en Ciudad Universitaria, en donde Aldrete tuvo que intervenir para meter paz.

Lo más difícil de entender es que no fueron los mismos protagonistas de la práctica, los que se enfrentaron tras el partido ante Pumas, lo cual no entiendo, porque Santos Laguna pese a que ha mejorado en su juego y sigue sin resultados, dejan todo en la cancha.

Que hay distracciones no se duda, falta de concentración también es parte de los mega errores que atraviesan en el campo.¿Qué falta? Entendimiento, tolerancia, acuerdo y sobre todo plática entre los jugadores.

De nada sirve que haya silencio ante los medios de comunicación, tan sencillo como decir, que el equipo llegó a un punto de desesperación en el que ya cualquier desacuerdo detona una estampida de reclamos, pero ¿Quién no se ha equivocado? Marchesín no lo ha hecho, o Rentería, Djaniny, Néstor Araujo.

Errar es de humanos, lo importante es aceptar que se están viviendo tiempos extras rumbo a la calificación y que es necesario despertar, sacar la garra, pero como digo Diego González, no entre compañeros y si hay que dar un azotón, mejor que se lo lleve el rival y no el compañero.

Los entrenamientos están para eso y si creen que alentando ese tipo de competencia le hacen un bien al equipo, alguien por ahí está con la idea equivocada o al menos aquí en México no sirve.Santos Laguna se ha caracterizado siempre por ser un equipo unido, por recibir a los nuevos con armonía y disposición para apoyarlos y que su integración sea lo más pronto posible, no hablo de que deben existir castigos, pero si una firmeza en cuanto a parar este tipo de anomalías.

Otro punto importante se aclaró al final, Santos no es pendejo de nadie, cierto, pero eso se muestra en la cancha y no con palabras, como dicen por ahí, “si ya saben cómo somos los árbitros, ¿para que se alebrestan?