Visión D

¿Desvelarse o no?

La madrugada de este miércoles, millones de mexicanos tendrán que lidiar con su conciencia, ¿desvelarse o no?, muchos pensarán que no tiene caso porque el 5-1 tiene a México con el pie en Brasil 2014, esos son los optimistas, que dormirán tranquilos y sólo esperarán ver la repetición de los goles de mañanita, mientras se preparan el café para ir a trabajar, pero la otra cara de la moneda, los escépticos, no podrán hacerlo, se prepararán una botana ligera y sufrir o disfrutar frente a su televisor.
Para quienes creen en el 5-1 como la firma de un cheque que se cobrará en la Copa del Mundo del próximo año, hay malas noticias, dormir podría acarrearles pesadillas a la postre, porque el 4-0 que requiere Nueva Zelanda es posible de darse. Ya ocurrió una vez, para ser exactos, el 20 de agosto de 1980, cuando México enfrentó a una desconocida selección neozelandesa, en partido amistoso y en el que los Tricolores fueron sorprendidos para caer por ese marcador de 4 goles por 0.
Ese partido es el que ahora tiene a los ‘All Whites’ con la vela de la esperanza encendida, saben que si una vez lo hicieron sus antecesores, ellos tienen la posibilidad de hacerlo, por lo cual ni siquiera los pupilos del ‘Piojo’ Herrera, se pueden dar el lujo de confiarse.
Oribe Peralta ya sentenció, saldrá a ‘matarlos’, sabe que no se puede fiar, por mucho que el marcador sea abultado, siempre existe la posibilidad de dar la vuelta al marcador y la pesadilla que los ha perseguido desde antes de la salida del ‘Chepo’ de la Torre han tratado de sacar de su cabeza, quedar fuera del mundial. Y si cree usted que decir que sería una Tragedia Nacional es exagerado, piénselo dos veces, pues esto refiere no sólo a que la ausencia del Tricolor le rompería el corazón y los sueños a los aficionados, porque ese fracaso impactaría de lleno en la economía del país, en general a todo el mercado detrás de la Selección Mexicana, llámese patrocinadores, televisoras o anunciantes, sin contar lo que ello provocaría en las carreras de cada jugador y del mismísimo técnico.
Entonces… ¿desvelarse o no? Esa es la cuestión.