Hablemos como cuates

Esto ya se prendió

Nunca estaré de acuerdo con la violencia ni dentro ni fuera de la cancha. Un Clásico es la rivalidad más grande que existe en esta ciudad, que es la más futbolera de este país.

Hay muchos jugadores que les duele perder el derbi regiomontano, incluso me acuerdo de uno que después de perder no quería salir con su familia por la vergüenza que sentía; aquí no importa la ubicación de la tabla y si uno es 18 y el otro 1.

Aquí es el orgullo de tus aficionados el que está en juego, los 11 que salen a la cancha son la representación en la máxima potencia de sus seguidores.

Esperemos que este sábado tengamos un gran Clásico, que tengamos goles, independientemente de cuál sea el marcador; que sea un partido entretenido, y que gane el que gane no exista violencia alguna.

Jonathan Orozco fue el primero en hablar del tema de los festejos, y Lucas Lobos, como capitán de Tigres, también ya respondió. Yo prefiero mil veces que el jugador sienta el Clásico a que estén de pechos fríos dando las declaraciones diplomáticas que aquí no caben.

Insisto, me parece que será un partido del orgullo y que se impondrá el que le meta más amor a la camiseta.

Los dos entrenadores me parece que sí deben estar nerviosos. De perder no pasaría nada, pero de perder por goleada, no lo sé, y quién sabe cómo sea la reacción de los directivos.

Nos vemos el sábado en el Tec.

Saludos.  

aldo.rodriguez@multimedios.com