Manchón Penal

¿101 años de grandeza?

“Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”

Joseph Goebbels

 

Hablar del América es hablar de uno de los equipos más representativos de este país, sin lugar a dudas. Sin embargo, ¿cómo podríamos denominar la grandeza de un club?

Primero que nada, hablemos de clubes como Barcelona, Real Madrid, Manchester United, Milán, Bayern, Liverpool, entre otros. Hasta aquí creo que ninguno podría cuestionar la grandeza de estos clubes en sus Ligas por su trayectoria, sus títulos, su afición y, sobre todo, porque han constituido una identidad que va más allá de sus fronteras y que se han conformado como grandes instituciones, aportando figuras y consolidando una plataforma que aporta en todos los ámbitos (social, cultural y hasta económico).

Pero bueno, quizá fue irresponsable de mi parte poner tan alto estos estándares y debí llevarlo a algo un poco más terrenal. En nuestro continente podemos encontrar clubes de gran abolengo que han conformado una identidad. Podemos hablar de equipos como Boca Juniors, River Plate, San Lorenzo, Palmeiras, Santos o Sao Paulo, por ejemplo.

En México tenemos nuestra propia idea de grandeza, en la que encontramos a nuestros cuatro fantásticos: Chivas, América, Cruz Azul y Pumas. Hoy hablaremos del cumpleañero.

Sin lugar a dudas, el América se constituye por múltiples campeonatos en los torneos de su región; sin embargo, analicemos los sin sabores de un club que en 101 años ha conseguido menos campeonatos que cualquiera de los llamados grandes a nivel internacional, sin poder rebasar las 25 estrellas.

Su trascendencia internacional se reduce a la Copa Interamericana y de Concacaf, siendo incapaz de haber podido ganar la Copa Libertadores de América, o de llegar a la Final, en la que Cruz Azul, Chivas y hasta Tigres gozaron de estar.

La Copa Sudamericana también pudo convertirse en una vitrina para dar ese salto internacional; sin embargo, ese privilegio lo tiene el Pachuca.

En el Mundial de Clubes los cuadros mexicanos han sufrido para poder acceder, por lo menos, a una final; el Necaxa ha sido nuestro mejor representante. En fin quizá al terminar esta columna podamos encontrar un factor de grandeza para el cuadro de Coapa.

Si hablamos de aportaciones en otros ámbitos sociales, culturales o hasta económicos, tampoco el panorama resulta muy alentador para los emplumados, pues si hablamos de identidad encontramos a su archirrival, el Guadalajara, como el único equipo que se enorgullece de conseguir títulos con puros jugadores nacionales.

Nos queda el tema de la afición donde el América consigue levantarse como el cuadro de mayor posicionamiento mediático bajo el lema “Ódiame más”, respaldado por la majestuosa infraestructura de la televisora a la que pertenece, pero sin conseguir la aceptación por las polémicas finales y decisiones que han provocado el cuestionamiento de sus éxitos.

En fin, han pasado ya 101 años sin pena ni gloria para un club que pareciera merecer más, pero que parece engañado bajo un estandarte de grandeza sostenido con alfileres frágiles de soberbia y popularidad para impulsar una mentira que la mitad de este país busca a toda costa que sea verdad.

Pues no queda más que esperar que algún día este club se convierta en un verdadero referente sinónimo de éxito, enfundado en el respeto de los valores del mismo futbol y que trascienda en todos sus ámbitos, mientras tanto sigamos haciéndonos locos con la idea de grandeza de un club llamado América.

Hasta la próxima…

twitter@AlbertoRomeroMP