Manchón Penal

Corre, Torrado, corre

“Para él sí, pero a mí me gustaría el 9 porque es el 6 al revés. En la selección mexicana jugó en el Mundial con el 6; en Tenerife jugó con el 12 y en Sevilla tenía el 23: tres por dos, seis... A mí me gusta que haya relación y siempre me han gustado los números bajos, aunque a Gerardo ¡Le vale!”:
Jorge Alberto Torrado

 

Desde tus inicios fuiste frontal, comprometido y, sin lugar a dudas, entregado ante tu profesión. Con objetivos muy claros te fuiste abriendo paso directo ante las oportunidades y retos que afrontabas en tu prominente carrera, desde aquel Invierno del 97, año en que sería campeón el equipo que después se convertiría en el de tus amores.

Formaste parte de aquel equipo emblemático del 99, eliminando a la poderosa Argentina al lado del apenas juvenil Rafael Márquez y donde diste un salto enorme para mostrar tu futbol aguerrido, sofocante e incansable en todos los sectores de la cancha, al grado que te voltearon a ver en el viejo continente para emprender una aventura que para muchos resultaba incomprensible y que marcaría tu carrera. Y así fue, ese gran paso hacia el futbol español marcó un largo camino hasta conseguir tu ansiado debut con el Sevilla, pasando por el Racing de Santander, hasta volver del exilio al que se convertiría en el club más importante de toda tu carrera: Cruz Azul.

Consagrado como un futbolista confiable, inteligente e intuitivo, tú, Gerardo, fuiste una pieza angular de aquel subcampeonato de Copa América en 2001 y los Mundiales del 2002 y 2006, para retomar la Copa América del 2007 con aquel gol frente a Paraguay que hizo vibrar a más de un mexicano.

Fuimos testigos de la plenitud de tu carrera desde el manchón penal, justamente con aquel gol frente a Estados Unidos. Tu consistencia no te llevó a premiar todo tu esfuerzo a nivel de clubes con el equipo de tus amores. Pasaron finales y campeonatos, pero no pudiste levantar esa anhelada copa que te aguarda para un mejor momento.

Hoy el destino te tiene un nuevo reto. Es momento de responder al legado de los triunfos y fracasos y poner en práctica ese liderazgo aguerrido que te caracteriza para enderezar algo que parece se vuelve más caótico: la selección nacional.

La experiencia y preparación te respaldan y ojalá no te veas envuelto en esa carcasa de anarquismo futbolístico que hace que cada vez más seguidores pierdan la esperanza y anhelo por conseguir triunfos. Ojalá la diplomacia y el pantalón largo no cambie esa mentalidad arriesgada e inteligente que mostraste en tus mejores años en el campo, y permita impulsar a otros jóvenes futbolistas a respetar este deporte y no a divas que busquen la comodidad y el confort dentro de la cancha.

Así que enhorabuena, Capi, que sea el inicio de una carrera exitosa, inteligente y que como lo has hecho saber, marques una verdadera diferencia con una mentalidad cien por ciento ganadora. Así que bienvenido, señor Gerardo Torrado.

Hasta la próxima… 

twitter@AlbertoRomeroMP