Manchón Penal

Como cuando hablas de futbol y otros menesteres

“¿En qué se parece el futbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos que se dicen intelectuales”. Eduardo Galeno

 

En los últimos días he recibido muchos comentarios que externan la molestia de aficionados sobre el periodismo deportivo actual, algunos sobre la constante persecución que existe hacia los propios actores del futbol, y otros evidentes ante la incipiente herramienta de las redes sociales que se han convertido en el escaparte perfecto para exponer los más escrupulosos pensamientos con tal de ganar más seguidores.

Hoy en día el periodismo deportivo vive una metamorfosis desenfrenada, que se ve sumergida en la falta de capacidad crítica intercambiada por la agresividad de los encabezados o de aquellos actores que quieren dar a entender su postura.

Esta semana hemos sido testigos de la crítica dividida ante un entrenador que responde de manera injustificada ante una agresión verbal que vivió al término del partido, y que se ve perseguido por los más tortuosos críticos del deporte, pasando por una polémica expulsión ante la supuesta cordura verbal dirigida hacia el árbitro, hasta la caída del que hasta hace poco era considerado el mejor equipo del mundo o inclusive el estandarte de unos de los más sobresalientes futbolistas mexicanos. La prensa sin lugar a dudas juega un papel fundamental, donde el crecimiento de las redes sociales ha permitido crear un escenario perfecto de bullying, burla y polémica para ofender o transgredir a un equipo, un entrenador o un jugador.

Recordemos sucesos tan significativos como la crítica de un periodista argentino de nombre Flavio Azzaro, que se atrevió a decir que el futbol mexicano es una mierda, donde de inmediato nos desgarramos las vestiduras por no permitir que alguien dijera algo tan fuera de sentido, donde se hacía burla directa a nuestra identidad deportiva. Hoy veo que situaciones como la que pasa Paco Jémez, Matías Almeyda, Piojo Herrera, Rafa Márquez, André-Pierre Gignac, Jair Pereira y un sinfín de nombres, que se volvería interminable, serían un sinónimo de esa falta de crítica constructiva por la adopción de un modelo de agresión directa, donde los medios son jueces inquisidores y donde encontramos a uno que otro bufón, que nos despierta nuestras más bajas pasiones en este circo llamado futbol mexicano.

Después no nos cuestionemos por encontrar una evolución en nuestro deporte que vaya más allá de un quinto partido, o una mayor lógica comercial que permita un equilibrio entre los intereses económicos de los deportivos, o sintamos como algo natural un grito que no deja de ser denigrante en los estadios.

La falta de regulación de los medios, sumado a la escasa preparación académica, no hacen más que complicar más aún la posibilidad de tener un periodismo crítico que permita ayudar a analizar y entender la problemática del deporte en nuestro país.

En fin, como diría Doña Cristina Pacheco: “Aquí nos tocó vivir”, ojalá esta mentalidad tenga un cambio radical por el bien de nuestro futbol, del deporte y de nuestro país.

Hasta la próxima… 

twitter@AlbertoRomeroMP