Con efecto

El verdadero perdedor en el Pumas-América

Pumas estará jugando la Final con el gusto de haber eliminado a su acérrimo rival; América se fue derrotado, pero como a sus aficionados les gusta, de una manera digna, viviendo una época de vacas gordas en cuanto a resultados y, por si fuera poco, pensando ya en el Mundial de Clubes de Japón.

Entonces, ¿quién pierde?

Imaginen ustedes a Jorge Vergara desde su sala de televisión observando, sin darse cuenta, que el clásico nacional pasó a ser un partido en el que sus Chivas ya no están...

Lo que genera un Pumas-América, en cuanto a rivalidad y puntos de rating, está dejando de lado (si no es que ya lo dejó) al que por años era el acérrimo rival de los capitalinos.

¿Quién se acuerda hoy de Chivas? ¿Será que estamos ante el nuevo clásico nacional del futbol mexicano?

Las razones: que Pumas y América siguen ganando títulos; que el odio deportivo es genuino.

Conozco a muchos amigos americanistas y universitarios y lo que esto genera a estas aficiones es algo diferente.

El clásico Chivas-América. Su origen es genuino, pero se planeó por Emilio Azcárraga Vidaurreta, en una genialidad mediática, pero creció en la cancha, viviendo su clímax en la Final del 84.

¿Por qué dejo de serlo?

Porque Chivas dejó de ser un equipo protagonista, y así como los medios le ayudaron al partido por conveniencia mutua, también en mucho lo perjudicaron; sumado a que en la cancha han dejado de darle a la afición pretextos para mantenerlo como el partido importante de nuestro futbol.

El Pumas-América, y su origen en la sabida transferencia de Enrique Borja (1969) al poderoso equipo, se gestó como clásico después de los partidos de Liguilla y las Finales (85’, 88’ y 91’) que estos equipos han protagonizado, cosa que los ubica como importantes en la parte alta de la tabla, torneo tras torneo.

Si bien el origen se ha logrado en la cancha, los medios también se han encargado de ayudar, y vaya esta responsabilidad a José Ramón Fernández y su parcialidad infinita hacia el equipo del Pedregal y, sobre todo, su animadversión recalcitrante hacia los de Coapa. Seis Liguillas en las que se han encontrado hacen que esos partidos de eliminación directa ayuden a enaltecer este enfrentamiento.

Lo vivido el jueves en el Azteca, los puntos de rating que generó y lo del domingo en Ciudad Universitaria son de un partido grande, tan grande como el otro (América-Chivas). La diferencia es que este clásico (Pumas-América) está en plan ascendente y el otro en cuestión tiene tiempo de no trascender.

Al tiempo. 

 

Twitter: @Alberto_Duque