Con efecto

Tomás Boy, el indestructible

El indestructible, porque así es como parece que se autoconvence Tomás Boy de su persona. Por su cabeza no pasa pensar que es un tipo de más de 60 años  y que no resulta muy inteligente provocar a personas de 25 que podrían darle un mal golpe y provocarle una lesión seria. Y habrá quien diga: “pero es así en el campo de futbol, porque sabe que no pasa nada...” Pues no, este personaje es así en la vida real, tiene antecedentes con la ley en Monterrey por provocar de manera irresponsable a policías que querían ejercer la ley, mientras él argumentaba que era una persecución de un partido distinto por el que él simpatizaba, como si su persona fuera digna de preocupar a todo un partido político estatal.

En las tribunas golpeó a un aficionado, fue en el estadio Morelos, y a otro en el estadio Jalisco. Trascendió también que se metió en un serio problema en una conocida feria del estado de Jalisco con gente que no se anda con medias tintas, pleito que provocó, incluso, el que su hijo tuviera que ausentarse del país por un tiempo, ya se imaginarán con que clase de personas tuvo a bien enfrentarse este señor.

Tampoco pasa por la cabeza de Tomy, como lo llaman sus amigos, que en la semana previa el periodista Francisco Javier González le había hecho menudo favor al entrevistarlo, mostrar su lado amable y cordial, ni más ni menos que en el canal de las estrellas en horario estelar. ¿Tomás, es en serio? ¿No mediste esa trascendencia o te valió?

Unos días después volvimos a ver al Tomás Boy de siempre, al que pensamos que había quedado atrás, al que celebra los goles que significan un empate de manera desproporcionada y provocadora al rival.

¡Tomás, no era el 5–0 a tu favor! Era el empate de tu equipo contra otro en un pésimo momento ¡y con NUEVE HOMBRES! ¿Es para hacer ese desplante?

Hay quien dice que Tomás llegó al equipo perfecto, que los dos se necesitaban, eso parecía, pero después de ver lo sucedido el pasado sábado en el Azteca, no queda duda que aquel que quería cambiarle la cara al equipo gris e intrascendente, nos regala una cara mediocre, celebrando como en el barrio el gol del empate y provocando la desconcentración de su equipo, que recibió el mensaje de que era suficiente, si su técnico lo celebra de esa forma...

 

Twitter: @Alberto_Duque