Con efecto

¿Hincha o cliente?

Cada vez nos encontramos más gente, sobre todo jóvenes, que al hacerles la común pregunta: ¿A quién le vas? Responden: “Al Barcelona”, “Al Madrid”, “Al Bayern”...

¿A qué se debe este fenómeno? Seguramente a que tenemos ante nosotros a los equipos que mejor juegan, sumado a las máximas estrellas del orbe y a los torneos más publicitados y de mejor mercadotecnia de la industria del balompié mundial.

¿Pero dónde queda el romanticismo?; ¿Dónde queda el corazón?; ¿Dónde quedan los 11 de la tribu?

Vayamos por partes

Estando en días pasados tuve la oportunidad de escuchar el programa deportivo de radio más escuchado en la Unión Americana y nunca se definió este fenómeno tan certeramente como lo hizo el periodista Jorge Ramos, de ESPN. Jorge, define y defiende al hincha (llámele aficionado, fanático o seguidor) como aquel que nació vinculado a un equipo por herencia, por lugar de nacimiento, aquel que se vuelve seguidor de un equipo y unos colores desde el corazón, no desde la razón.

Este es el origen del futbol y de esta gran industria, 11 jugadores que se enfrentan a otros por la simple idea de ganar el juego, y a otros cientos, miles después, que tenían algo en común y buscaban que estos cercanos ganaran y así surgieron la aficiones de uno u otro equipo. Es muy sencillo, si usted nació en México, querrá seguramente que gane la selección mexicana en cualquier partido que enfrente. No concibo a algún mexicano que le vaya a Holanda o a Camerún... Aunque todo puede pasar, depende de cada quien.

A aquellos seguidores mencionados al principio de esta opinión, aquellos que se sienten vinculados o apoyan a un equipo que nada tiene que ver con sus orígenes, ciudad, liga o país, Jorge Ramos los denomina como “clientes”. Esta gente que se siente atraída por un equipo extraño cuyo enganche con la gente responde a un nuevo orden provocado si, por una calidad de juego, pero ayudado por los medios modernos y la globalización, no es más que un CLIENTE. Un cliente que se volvió un consumidor de ese producto, pero que dista mucho de apoyar a ese equipo desde lo más profundo de su corazón, como lo hace el HINCHA.

Trataré de ser más claro, y me permitiré explicar con esta analogía: ubique usted una gran sinfonía interpretada por el mejor cantante de ópera, y no dejará de reconocer que es admirable y que es de lo mejor que se dispone en el mundo en cuestión musical. Pero cuando usted escucha una canción de José Alfredo Jiménez, a usted le provoca otras cosas, otras reacciones. Una se siente y la otra se reconoce.

En gustos se rompen géneros, pero yo preferiré toda la vida ser hincha y no cliente...

 

Twitter: @Alberto_Duque