Con efecto

Cuauhtémoc y el “hubiera”

La eterna asignatura pendiente de Cuauhtémoc Blanco: triunfar en Europa.

¿Qué hubiera pasado si en esos años, el orgullo de Tlatilco, hubiera destacado en el Valladolid al grado de dar el paso a un grande?

Le historia juzga en ocasiones sin tomar en cuenta detalles importantes. Mucho se ha hablado de la lesión como el impedimento para que Cuauhtémoc triunfara en Europa, y la verdad es que la lesión solo fue una pausa, sus mejores años se los vimos posteriores a la dichosa lesión.

Pocos recuerdan o saben que cuando Blanco se fue a Valladolid buscando el sueño europeo, se fue con un contrato que no convino a nadie, el América casi regaló a su máximo exponente, con la idea de darle la oportunidad y tampoco sin tanta posibilidad de maniobra, ya que el jugador tenía en mente irse al equipo que fuera, bajo las condiciones que fueran.

Cuauhtémoc duró meses sin cobrar un centavo en España y nunca dijo ni media palabra, el técnico que lo dirigía lo tenía relegado y con minutos contados. Aun así, cuando entraba a la cancha derrochaba la calidad que le conocíamos. Recordamos aquel día que le dio unos cuantos minutos en el Bernabéu. El árbitro marca tiro libre, el Valladolid perdía, y solo alguien como Cuauhtémoc se atrevería a decir: "¡Esta es la mía!". Al recordar la barrera que mandó colocar Casillas en ese momento dan escalofríos. Formados: Raúl, Zidane, Hierro, McManaman... Ese era Blanco, un jugador sin la losa de la presión exterior, o la manejaba o no la medía. Lo que es un hecho es que no le afectaba. Lo mismo jugaba en Neza que en el Parque de los Príncipes en el Mundial de 98. Era el mismo.

Cuando Javier Pérez Teuffer, ex presidente del América, le hizo una visita a España y conoció la realidad que vivía, no tardó en rescatarlo para regresarlo a donde pertenecía. El sueño europeo no tuvo un final feliz, el momento no fue el adecuado. Se fue ofrecido, no pedido, y eso hace la diferencia. El Valladolid no supo lo que tenía y el técnico que no vio en él al superdotado que nosotros conocíamos, también se perdió de alguien que podría darle a ganar muchos partidos.

A Cuauhtémoc había que conocerlo, entenderlo y sacarle lo mejor. No es persona fácil, y aún así, los que lo conocen no tienen más que buenos recuerdos y opiniones. Nunca más intentó regresar por la mala experiencia vivida.

Hoy en su retiro, sus números y los libros dirán que no triunfó en Europa y esa será siempre su asignatura pendiente.

Quiero cambiar por un momento la historia e imaginar qué hubiera pasado si se ha ido a un equipo de media tabla, o el mismo Valladolid, pero pedido por el DT, o por los buscadores del mismo equipo, y verlo apoyado, con minutos, como Villa con Bielsa, Hugo con Aragonés, como Márquez en el Mónaco... Seguramente estaríamos hablando del jugador que triunfó en México, en la selección y en Europa.

Permítanme en este caso aplicar -el hubiera sí existe.


Twitter: @Alberto_Duque