El rincón de Rufo

¡Sí fue penal!

Ahora que arranca la Liga MX, y muchos andamos ya en México con la cruda mundialista, se pueden tratar los temas con mayor tranquilidad y reflexionar sobre lo vivido durante la justa en Brasil.

Messi, el ídolo de barro, éste joven argentino mostró, en mi opinión, ser simplemente una figura de club con lo que, para mí, no le alcanza para ser figura mundial.

¿Cuántos jugadores brillarían de la misma forma con Barcelona, cobijados por ese conjunto de jugadores fuera de serie?

No niego que Lionel tenga calidad; sin embargo, el verlo jugar con la selección Argentina, al menos a mí, me dejó clarísimo que el muchacho no tiene ningún amor por la camiseta celeste y blanca.

En la primera fase se paseaba trotando por la cancha, casi viendo jugar a sus compañeros, y en cuanto le daba la gana definía el partido con un gol, producto de una genialidad. Sí, tiene talento, pero lo ofrece a cuentagotas, lleno de temor para echarse a la espalda la responsabilidad del equipo, ser un verdadero capitán, y tal cual se pronosticó: apenas holandeses y alemanes le aplicaron una buena marca, el joven desapareció, jamás llegará a brillar en una Copa del Mundo, muy lejos de poder compararlo con el astro fuera de serie que fue Diego Armando Maradona.

El espejismo brasileño fue brutal, creo que jamás había visto una selección tan débil e indefensa. Durante la primera ronda se mostro tan frágil; en el partido inaugural, ante Croacia, fue claramente superada y obtuvo la victoria gracias a un error del arquero croata y, desde luego, la ayuda del árbitro, de la cual ya todos sabemos. Ahora platicamos algo que no resultará tan cómodo...

Muchos calificamos de histórico lo realizado por la selección mexicana, arrancándole un punto a la escuadra amazónica en su propio país, en su propio mundial y bueno, al pasar los partidos y ver cómo ese mismo equipo verde y amarillo fue brutalmente humillado, superando incluso el mítico 'Maracanazo', creo que pierde toda fuerza o calificativos como "hazaña" lo logrado por el Tricolor, se devalúa muchísimo y ahora lo que pienso es:

¿Cómo es que no se le ganó a ese pequeño equipo de Brasil? Y así, el gran equipo brasileño terminó por mostrarse tal cual, frente a los poderosos alemanes.

La gran mentira, producto de la mercadotecnia brasileña, se desinflo de la peor forma posible, víctimas de un equipo teutón que no se detiene ante su rival, que lució fiel a su filosofía de país: sin descansar hasta ver terminada la obra. La peor vergüenza en la historia del futbol brasileño, superando, como ya lo señalé, el 'Maracanazo'.

La gran decepción, sin duda, resultó ser Colombia y me explicaré, gentil lector, antes de que apagues tu pantalla por considerar esto una estupidez de mi parte.

Los colombianos fueron la selección que mejor futbol mostró, la forma en que sus laterales volaban en ataque se podía admirar; la juventud y fuerza de James Rodríguez nos maravilló a todos; se disfrutó verlos jugar con gran alegría y lucha, con paso técnico casi perfecto. Al llegar el partido ante Brasil, muchos los pusimos como favoritos debido al futbol mostrado, ¿y en qué terminó?

La selección colombiana simplemente se espantó ante la camiseta de Brasil, desapareció, no existió, y es justo aquí cuando viene la gran decepción, ese equipo estaba para cosas grandes, para en verdad trascender y se quedó en el camino muerto de miedo.

Mención aparte merece Costa Rica, que después del sorteo mundialista fueron la burla de todos, señalados para no traerse ni un punto de Brasil; esta gente se fajó bien y bonito y le pegó a los poderosos: Italia e Inglaterra, dejándolos en el camino para ubicarse como primer lugar del grupo; después, como premio a su esfuerzo, vino un partido cómodo, que estaba reservado para ser escalón de ingleses o italianos, y así superaron una ronda más, hasta que en un cerrado partido, en penales, cayeron ante una gran selección como lo es Holanda. ¡Felicidades ticos, gran Mundial!

En el caso de Argentina, ya habíamos hablado por separado de Messi, pero la selección resultó la mayor mentira del Mundial. Un calendario a modo, como si resultara el camino reservado solo para el anfitrión; no encontró un solo adversario que le representara peligro alguno. Argentina llegó caminando hasta las últimas instancias, sin sudar la camiseta, pero eso sí, ilusionando a una gran afición, como lo es la gente de Argentina, a quienes vi llegar en interminables caravanas a Río de Janeiro, ya sin ilusión de entrar al estadio y apenas con el deseo de ver a su selección triunfar en una pantalla gigante, ubicados en el Fan Fest de FIFA; así, Argentina se encontró con Holanda, ofreciendo ambos una semifinal somnífera, en la que ninguno se atrevió al franco ataque. Por momentos parecía que jugaban un amistoso y no el pase al juego más importante del mundo; el encuentro debió definirse en penales y Argentina avanzó de la mano de un arquero lleno de seguridad y talento.

En la gran Final ofreció, por fin, un gran futbol, pero solo fue durante el primer tiempo, después fue apostando al juego rudo, al golpe artero, a pensar que aflojaría a los alemanes con patadas codazos y puñetazos, eso jamás ocurrió y cayeron a cinco minutos del final del tiempo extra, sin ninguna posibilidad de reaccionar.

De Alemania no existe mucho qué decir, todo fue muy claro, la recompensa al trabajo y la continuidad. Su técnico, Joachim Löw, había sido asistente de Jürgen Klinsmann en el proceso anterior, y así le fue concedida la silla de estratega de los teutones.

Durante las primeras fases del certamen no pisó el acelerador y fueron duramente criticados en su país por el juego ante Argelia, y la problemática para ganar "apenas"; sin embargo, lo hicieron, y como ya lo mencionamos, se mostraron demoledores ante los anfitriones, sin piedad alguna y así llegó el merecido título.

¡Uf! ¿Platicamos de México? Llegaron al Mundial con pocas esperanzas, las expectativas resultaban pobres después de los últimos partidos de preparación; nada adecuada la forma de elegir al arquero hasta el último minuto; después, ante Camerún, se mostró buen futbol y el arbitraje perjudicó.

Ante Brasil lo vimos hacer una hazaña, que como ya les compartí, quedó totalmente devaluada después de ver realmente al equipo al que se le empató.

El gran partido fue ante Croacia, donde se mostró personalidad y buen futbol, fieles al gusto del técnico por el balompié vertical y ofensivo, buscando el arco rival, y así llegaron el clímax futbolero de este conjunto.

Después, gran partido ante Holanda, hasta que llegó el gol de Giovani dos Santos; parecía que el equipo se preguntaba si en verdad estaba ganando el partido. Miguel Herrera, por quien tengo gran afecto, niega en todo momento haber tirado el equipo atrás, pero esto fue definitivamente lo que pareció.

Dicen que "quien a hierro mata, a hierro muere". En mucho, a Miguel Herrera lo puso en el banquillo de la selección aquel título ante Cruz Azul, donde se acuñó la frase "cruzazulear", y todo terminó justo de esa forma, aunque en contra del 'Piojo'.

Los jugadores de la selección ya se veían en la siguiente fase del Mundial, llegando al histórico quinto partido, siendo vitoreados y aclamados; faltaban 5 minutos y Holanda sabía que aún quedaba historia.

En la cancha faltó para México un autentico capitán, igual que le faltó a Cruz Azul aquella noche en el Azteca; para México, Rafael Márquez volvió a ser la mismísima imagen de la inutilidad.

¿A qué hora llamó a sus compañeros a mantenerse firmes y concentrados?

Lejos de eso, se dio a la tarea de tirar todo a la borda, como en indefinidas ocasiones lo hace con la selección, cometiendo un EVIDENTE penal ante Arjen Robben, y con esto darle el pase a los holandeses .Así terminaba todo para el Tri, en una historia repetida que ya todos conocemos de cada 4 años.

Para mí, lo más doloroso fue ver que somos FUTBOLERAMENTE un pueblo que premia la mediocridad: ríos de aficionados para recibirlos y vitorearlos en el aeropuerto, invitados a todos los lugares que sean posibles, paseándolos por el país y reconociendo esa mediocridad; en verdad, qué vergüenza ver todo eso, que doloroso, premiar la mediocridad.

Los mismos resultados, los mismos errores ante la frustración de no conseguir nada, esto somos en realidad y en mí visión, esa actitud explica muchas cosas de nuestra cultura, que no me corresponde hablar en este espacio.

Viviendo con la disculpa y explicación de qué se jugó muy bien, pero nos marcaron un penal que no fue. ¡Carajo, Sí FUE PENAL!

Aunque hubiera sido marcado de forma incorrecta, un equipo triunfador se sobrepone a un mal arbitraje, a un estadio en contra y a cualquier adversidad. Ni hablar, sigamos usando las playeras de Alemania, Argentina, España o cualquier otro que nos permita festejar algo, y jugar a sentir lo que es ser campeón del mundo.

Perdón por abrirle los ojos a muchos, pero es la pura neta, un pueblo FUTBOLERAMENTE perdedor y mediocre que solapa fracasos.

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