El rincón de Rufo

Yo había dejado de creer

Llegó el día más importante para la Selección y terminó por salir airosa de su compromiso frente a Camerún. Y yo debo ser sincero, como siempre pretendo serlo, en cualquier espacio donde te dé la cara...

Después de los últimos partidos de preparación del Tri me había quedado con ciertas dudas, sobre todo el no ver a un conjunto y apenas percibir chispazos individuales. La preocupación creció al ver el desempeño en el penúltimo partido, más allá del resultado que en estos juegos es lo menos importante, la forma en que se trabajó en la cancha me hizo pensar que no existía conjunto, pues es lo que finalmente se reflejó en el terreno de juego.

Miguel Herrera es alguien por quien siento una gran estima, y el hecho de ver a un amigo sentado en la silla de la Selección me llenó de esperanzas y al menos no tirar la toalla de la credibilidad. Sin embargo, debo aclarar que el panorama lucía oscuro, de conformidad con las actuaciones de las que mencioné arriba.

La elección del portero no me pareció nada adecuada y no me refiero al hecho de que finalmente sea Guillermo Ochoa el titular, situación con la que estoy totalmente de acuerdo, pero el hacerlo casi un día antes no es lo mejor. El arquero debe ser, en primer lugar, seguro e indiscutible en el equipo, y por muy cerrada que esté la pelea no se puede dejar todo al último momento. Ahí si critiqué a Miguel, ya que debo aclarar: una cosa es mi amistad con él y otra mi profesión y compromiso con la banda que me lee; en mi opinión, Miguel dejó pasar un tiempo extremo antes de dar a conocer quién sería el arquero titular.

Ya para salir a la cancha, no voy a mentir, me estaba mordiendo un dedo y el otro no me lo alcanzaba (ya saben a que me refiero), mis dudas se incrementaron y lo diré con claridad: conforme avanzaba el juego, más me preocupaba. Ver a Layún desbordando por la izquierda, pero sin nadie a quién servir un centro...

¡Me llenaba de angustia! Aún más, ver el arbitraje que, ni modo, lo voy a decir como es: ¡Qué poca madre la forma en que le quitó a México; al menos, un gol bueno!

Pero en fin, a medida que avanzaba el encuentro, nos dábamos cuenta que había que remar contra corriente en este trámite inicial. Sin embargo, se iba aclarando que enfrente no existía un rival de cuidado, que los cameruneses se veían, en ocasiones, hasta inocentes al intentar definir, y así llegó el momento del remate de Giovanni que rechazó el arquero y terminó por empujar Peralta. ¡Wow!, nunca fue tan hermoso el buen Oribe ¡Uf! Llegaba la calma, ya se estaba ganando.

Transcurrieron los minutos, y con algo de angustia se ganó el partido. México no es culpable de que la calidad de su rival resultara inferior. Ellos hicieron su chamba y listo; ahora, vamos a lo que nos interesa: el futuro.

De mi parte, existe un entendido de que contra Brasil los tres puntos están perdidos, así que el partido clave es frente a Croacia. ¿Se le puede ganar a Croacia? Tengo la seguridad de que existe la calidad, el talento en jugadores y cuerpo técnico para salir adelante, y mostrando los güevos que se pusieron hoy. ¡Ahí sí, ya ni lo dudo!

Que así sea.

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