El rincón de Rufo

El Mundial es para todos

Cada día estamos más cerca del arranque de la Copa del Mundo, y en Brasil, lejos de saber de avances en las obras de los estadios y las vías, y formas de comunicación, lo único que vemos es que crecen las protestas.

Eventos como el Mundial y Juegos Olímpicos resultan ser muy atractivos, no solo para los aficionados, o los patrocinadores y las distintas selecciones; eternos inconformes, se presentan las condiciones ideales para tener la mejor vitrina y mostrar al mundo su protesta. Hoy en día, aquellos que en Brasil no están de acuerdo con lo que su gobierno les ofrece son vistos en todo el mundo, tienen un gran éxito, muestran sin problema lo que para ellos se está realizando de forma incorrecta.

Así, las protestas en estos eventos son un actor infaltable. Años atrás, la selección brasileña resultaba un símbolo de adoración, el futbol una verdadera religión; durante los mundiales de antaño, unidades móviles de televisión y reporteros de radio se posicionaban durante la madrugada en la afueras del hotel donde el scratch se concentraba, con la única intención de narrar el momento en que, a la distancia, se podía observar que la luz de la habitación se encendía, para indicar con extrema seguridad qué jugador acababa de despertar, a ese grado de adoración se podía llegar; hoy, la señal de la televisión nos muestra el autobús de la selección brasileña llegar a su sitio de concentración, y alrededor los manifestantes, en esta ocasión maestros, quienes lanzaban consignas por que los jugadores tienen un mayor sueldo que un profesor, algo nada nuevo en cualquier parte del mundo, pero bueno, lo importante es que ahí está el Mundial, con su gran oportunidad de mostrarse al mundo.

Una de las frases que se usan para este certamen mundialista es "Brasil, el país del futbol"; bueno, parece que no será así. En realidad, ahora es el país de las protestas. Durante años se destacó la imagen de niño, quienes creciendo en las llamadas favelas jugaban al futbol, y algunos de ellos llegaban a ser grandes luminarias del balompié mundial; hoy nos muestran una imagen como si fuera una obra de arte, donde se aprecia a un niño de color en lo que se supone condiciones de pobreza, teniendo frente a él un plato en su mesa, y como alimento un balón de futbol.

Y bueno, ¿qué no todo este país vive el futbol como una parte básica de su vida? O es que ahora, creo, ¿viví engañado durante mis 44 años de vida? ¿No se supone que, para muchos, el máximo exponente del futbol en el mundo nació en Brasil y salió de una región de extrema pobreza? Ya me perdí, ya no entendí nada.

No sé a qué grado van a llegar las protestas durante los partidos, lo que sí sé es que una vez que el Mundial termine todo volverá a la calma, y las protestas no se presentarán más

¿Para qué manifestarse si ya no lo verá el mundo? Supongo que así ya no será divertido para los inconformes.

Lo invito, amigo lector, a que haga un repaso mental sobre los Mundiales de futbol y los Juegos Olímpicos que usted recuerde; invariablemente encontrará este tipo de protestas, ¿no las tuvimos en México previo a los Olímpicos de 1968?

Cierto es que se abusó de la fuerza para acabar con los movimientos estudiantiles, ante la cercanía del inicio de la justa, y debido a aquella brutalidad, ya cuando llegó la Copa del Mundo de 1970, todo mundo en nuestro país se quedó quietecito.

En fin, que en todo el mundo se sufre con este tipo de personajes, quienes aprovechan la ocasión y esto no cambiará; entonces, sí, ¡el Mundial es para todos!


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