El rincón de Rufo

El Clásico Nacional

Llegó el partido que algunos esperan desde el inicio de temporada... dejo en claro, "algunos"; América y Guadalajara destiñen poco a poco su añeja rivalidad, lejos de aquellas hazañas y partidos donde, verdaderamente, se demostró pique deportivo.

Sí, sé que muy probablemente estás chavo; si estás leyendo esto pensarás que, en realidad, soy un viejo amargado, que piensa: "todo tiempo pasado fue mejor". Dame chance para compartir algunos pasajes históricos de éste duelo.

La década de los 70's fue el apogeo del Clásico, los choques representaban verdaderas batallas. Ver frente a frente al afamado 'Willy' Gómez enfrentando la marca del 'Confesor' Cornero representaba un espectáculo aparte; pasaban la semana mensajeándose en las entrevistas, y el día del partido ofrecían la lucha a muerte.

Qué decir del brillo de un artillero de la talla de Víctor Rangel, quien se hacía presente en el marcador en los Clásicos, dejando sin oportunidad a 'Paco' Castrejón, arquero de los cremas, o Pedro Soto, según fuera el caso en la portería americanista. Del lado de los "millonetas", desde luego, Enrique Borja quien, como fuera, lograba anotar.

Entre los técnicos destacó la participación del autodenominado anti-chiva número uno: 'Mr' Don José Antonio Roca, frases celebres y declaraciones disparaba a la yugular del rival. "El burro que tocó la flauta", palabras después de un triunfo rojiblanco.

Mención aparte merece el chileno Carlos Reinoso, quien fue leyenda en los Clásicos con su magia en media cancha, además de goles que marcaron diferencia.

Para la década de los 80's fue turno para los inolvidables Clásicos que cimbraron esta rivalidad; además, llegó el cambio de los protagonistas: Javier Ledesma, con los rojiblancos, y Héctor Miguel Zelada, con los azulcremas; la zaga, de ambas escuadras, contó con jugadores emblemáticos: Fernando Quirarte, Alfredo Tena o Ricardo Pérez "Snoopy", Cristóbal Ortega; los De La Torre, Eduardo, Néstor y José Manuel. En Coapa, Javier Aguirre, quien, incluso, portó ambas camisetas.

El Torneo 82-83 representó para los americanistas el año de mayor brillo bajo el mando de Carlos Reinoso: más goles anotados, menos recibidos; más victorias, menos derrotas, líder general de la competencia, todo apuntó a un título en las manos, pero en la antesala de la Gran Final se encontró con Guadalajara. El duelo de ida terminó 2-1 en favor del equipo de la capital; en el papel, el trámite era el Azteca; sin embargo, la gente dio crédito de lo que sucedió. Vio cómo los rojiblancos vencieron 3-0. La eliminación del América desató la mayor bronca en el balompié mexicano, convirtiéndose en uno de los Clásicos más recordados en toda la historia.

Pero el destino les preparó una cita mayor. Un año después, 83-84, se encontraron en 'La Final' soñada: Chivas y Águilas. En el primer juego, que se celebró en Guadalajara, una tormenta retrasó por varios minutos el silbatazo; al final, en un aguerrido partido, el marcador quedó 2-2.

El glorioso domingo llegó, y en la cancha del Azteca se definió todo, otra vez. La fortuna guiñó el ojo al Guadalajara... Expulsión para Armando Manzo; además, una escapada del "Snoopy" Pérez redituó en penal obra de Héctor Miguel Zelada. Marcación de Antonio R. Márquez, Eduardo Cisneros se perfiló y Zelada atajó. Aquí se marcó el rumbo, América terminó con un 3-1 a favor en el Clásico más importante de todos los tiempos.

Partidos con toda la garra, con el alma, el corazón; aquellos jugadores llevaban la camiseta pegada a la piel, el escudo tatuado al pecho. Años más tarde llegó el triste cambio de jugadores: de Chivas a América y viceversa, actos que desgastaron la rivalidad, se extinguió el amor por la camiseta, cada jugador veló por su bolsillo.

Hoy, el Clásico existe gracias a la convocatoria de ambos equipos, nada más. En la cancha no se ve nada de aquella rivalidad deportiva... la verdadera rivalidad se acabó hace mucho; en fin, entrémosle al Clásico.

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