El rincón de Rufo

El Marco perfecto

Los jugadores dan el máximo en la recta final rumbo a una Copa del Mundo, con la intención de ser parte de la selección, por lo que están metiendo en menudo aprieto a Miguel Herrera, quien ahora cuenta con un mayor número de candidatos para los puestos en su equipo titular.

 Hoy el caso que nos ocupa es Marco Fabián; éste joven,  quien brilló con Chivas: nos maravilló con su forma de tocar el esférico, la precisión y pierna educada, sobre todo el gusto y alegría que reflejó en el campo, como en el barrio, con sus amigos apostando las paletas o los refrescos, o por el gusto de vencer al equipo de la colonia y quedarse con la grandeza de la zona.

 Esa característica lo catapultó a las selecciones mexicanas, en las que destacó y se convirtió en pieza fundamental, donde la medalla Olímpica de Londres 2012 coronó su estadía.

 Justo después de esta meta, a Fabián le ocurrió lo que a cualquier joven rodeado de éxito, fama y billetes: la fiesta, las mujeres, las desveladas y las inevitables rémoras. Marco ya no apareció en las planas deportivas… los tabloides, los paparazzi, su nuevo sitio; en la fiesta, claro, con vasos en mano.

 En la cancha ya no fue el mismo. Distraído por su vida privada, Fabián ya no brilló, el crack se esfumó; en la tribuna, Marco cambió aplausos por abucheos…  A tal grado fue el descontento de su afición que el mediocampista solicitó, con texto en mano, el cese a los calificativos negativos contra él, ridículo que incrementó las burlas en las redes sociales de sus fanáticos.

Por si fuera poco, un supuesto traspaso de Marco al futbol de Qatar complicó más y, como resultado, una nueva frustración. Fabián se vio lejos de las críticas.  

Fue entonces que cambió de rumbo.  Su pase a Cruz Azul generó más críticas; el estigma de su reciente pasado acompañó a Fabián hasta La Noria: fiestas, parrandas, escenario diferente, la Ciudad de México.

 Los paparazzi se frotaron las manos en el DF; de inmediato, una salida a cenar, con un par de compañeros, se convirtió en material para ratificar la fama de Fabián, su reputación como todo un Pedro Infante.

Poco o nada se conoció sobre los motivos reales del arribo de Marco a La Máquina, algunos señalaron a Luis Fernando Tena como el artífice de la adquisición de Fabián; sin embargo, el mediocampista está en su mejor nivel.

Tuve la oportunidad de charlar con Marco apenas un par de frases, y su mirada reflejó  verdad. El muchacho aceptó sus errores y buscará enmendar el camino; hoy sabe que el talento que tiene conlleva una enorme responsabilidad, y que deberá cuidar de ese don.  Fabián valora lo que tiene y, por lo que percibí, decidió dejar la fiesta para dedicarse en cuerpo y alma a su profesión; desde luego, el ser parte de la selección mexicana en el mundial es un aliciente perfecto para el joven, y hoy finalmente está en la mira del técnico nacional.

 El futuro está en tus manos Fabián, sólo debes separar la fiesta y la chamba. Hoy, todos celebramos el regreso de un crack, ya sea para hacer campeón a La Máquina o para brillar como nadie en Brasil.

blog: laaficion.com/rinconderufo

twitter@rinconderufo