El rincón de Rufo

El verbo naturalizar

Y ahora se desata la nueva controversia en el fut mexicano con el tema de los naturalizados. Es demasiado el ruido que se está haciendo con esto, y es que la gran mayoría enciende las antorchas y se lanza en contra de los futbolistas; si antes debían esperar 5 años para poder ser considerados mexicanos, esto es definitivamente un acto de discriminación. Estos jugadores que adquieren la nacionalidad igualmente tienen derechos y responsabilidades como los nacidos en nuestro país; entonces, ¿por qué el fut no los considera mexicanos si la ley ya los reconoce como tales?

El argumento que la mayoría lanza en contra de esta nueva medida; es decir: le quitaran oportunidad a jóvenes mexicanos que vienen empujando por un lugar en los primeros equipos y es bastante mediocre pensar en esto. Los ejemplos están claros, uno de ellos es Raúl Jiménez, quien trabajó con seriedad y se ganó su lugar sin que nadie pudiera quitárselo hasta llegar a la selección nacional. De la misma manera, la estrella Oribe Peralta se hizo un camino con base en el esfuerzo y así se convirtió en el infaltable en la alineación del Tricolor. ¿Algún naturalizado podría quitarles el puesto? Por supuesto que no.

El ejemplo contrario es igualmente sencillo. Se imagina, amigo lector, si jugadores como Narciso Mina o Ariel Ariel Nahuelpán se naturalizaran, ¿le quitarían el lugar a algún mexicano en su club o selección? Desde luego que no.

Troncos como esos dos es increíble que lleguen a nuestro balompié y más tardan en llegar que en irse; el aficionado no se deja engañar y es evidente que dejan muy en claro que su llegada a nuestro país solo fue producto de excelentes promotores.

Ahora bien, abordemos este ejemplo: ¿Sería justo que jugadores como Christian 'Chaco' Giménez o Federico Vilar, por mencionar algunos, quedaran fuera de un alineación por ajustar el numero de los extranjeros permitidos?

Históricos de todos los tiempos en nuestro futbol como Alex Aguinaga, Carlos Reinoso, Miguel Marín, Evanivaldo Castro; Ivo Basay, Héctor Miguel Zelada, Ricardo Ferretti y una interminable lista de luminarias que vinieron a México a brillar con su talento, ¿sería justo que no fueran considerados ya como Mexicanos?

Aquí la opinión que le comparto, amigo lector, es simple. La calidad en la cancha nada tiene que ver con el pasaporte o el lugar del país en que se vio la primera luz, el talento y el espectáculo que ofrece un futbolista es producto del trabajo, de quedarse más horas de lo indicado en el entrenamiento para poder llegar a la perfección, cuidarse fuera de la cancha teniendo una vida sana; el joven mexicano que trabaje como un verdadero profesional llegará al éxito sin que nadie lo detenga, y el extranjero que venga a México no será detenido por nadie nacido donde sea, siempre y cuando venga a trabajar y mostrar talento.

El verdadero cáncer en este bendito balompié son los promotores de futbolistas, coludidos con directores técnicos que alinean jugadores por un convenio donde "todos ganan". El jugador mexicano o extranjero que resulta ser un petardo es incluido siempre en las alineaciones para subir su costo haciéndolo jugar.

Otra de las historias que trasciende por los propios jugadores, fuera de grabación, es la de los entrenadores que cobran por alinear futbolistas. Se asegura que estos pseudo técnicos cobran diferentes cantidades a los futbolistas por incluirlos en la lista de titulares, igualmente cobran cantidades a los jovencitos por debutar. ¿Por qué no revelo nombres? Pues porque aún no tengo, hasta hoy, un testimonio grabado, pero créanmelo, ¡lo tendré! Lo más importante es que se busque eliminar el verdadero cáncer de este futbol, del cual ya está usted enterado.

Aquí nos leemos bandita.

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