La noche de Quiñones

El colombiano marcó dos goles y contribuyó con otro, para que Pumas lograra su segundo triunfo en el torneo, ante unos Dorados que supieron presionar y que trataron de recomponer

Ciudad de México

Pumas llegó a Culiacán con lo mejor que tenía. Guillermo Vázquez repitió el once que ha venido utilizando, con su línea de cuatro defensores; la doble contención de Javier Cortés y Alejandro Castro; el tridente ofensivo, con Ismael Sosa, Matías Britos y Luis Quiñones y adelante, en solitario Eduardo Herrera. Once estelar para enfrentar la sexta fecha del Clausura 2016. Un duelo vital para ambos, en el que los auriazules cosecharon los tres puntos, gracias a un 2-3 contundente.

A Universidad Nacional le bastaron cinco minutos para que el marcador se abriera. En una jugada desarrollada por la banda derecha, en la que Luis Quiñones desequilibró, llegó a línea de fondo y centró buscando la pierna de Matías Britos, pero se encontró con un desvío de Jesús Chávez, que en propia puerta incrustó el esférico. El silencio perpetuó el estadio Banorte. Dorados veía caer su arco de manera intempestiva.

10 minutos más tarde, Quiñones de nueva cuenta apareció para hacerle daño a la zaga de Dorados. El colombiano se impuso por velocidad, dejó en el camino a un par de rivales y dobló hacia el centro y con la izquierda disparó para vencer por segunda ocasión a Luis Michel; Luis corrió a la banda contraria para celebrar con gusto y baile incluido su primer tanto vestido de puma. Herrera, Britos y Sosa acompañaron a Luis. Universidad ya era mejor.

Los de casa se encargaron de presionar en cada espacio posible a la visita, de atosigarlos al máximo, de sofocarlos para robarles el balón, pero sin el éxito suficiente como para generar llegadas de peligro. Pumas aguantaba con el balón en los pies y la tranquilidad en la mente. Aunque se disminuyó el volumen ofensivo, los felinos mantuvieron el vértigo en cada embate.

Fue la noche de Quiñones, y es que más allá de las dos llegadas que funcionaron como llave para encontrar el gol, el sudamericano lució como el engrane más funcional del ataque universitario. El colombiano luchó, pidió el esférico más de una vez y con su velocidad, logró imponer su futbol a placer. Con el 0-2 en el marcador, Pumas y Dorados se marcharon al vestidor.

Apenas en el inicio del complemento, al 46', Yimmi Chará tomó una pelota en los linderos del área auriazul y con un efecto de bombeo, la mandó guardar en el arco de Alejandro Palacios. El estadio explotó en júbilo, era el primer tanto de los Dorados en lo que va del Clausura 2016, el primero luego de cinco descalabros y tres tantos en contra. El cuadro de José Guadalupe Cruz tenía vida.

El estadio Banorte arengó a su gente, reaccionó ante el primer tanto de su escuadra y presionó desde la tribuna a los suyos. Dorados emparejó fuerzas, jugando al límite en todas las acciones. Memo Vázquez entendió que el negocio se debía corregir y se inclinó por David Cabrera para que éste ingresara al campo, al 59', por Matías Britos, y así se robusteciera la contención, al lado de Castro y Cortés.

Los locales amarraron la capacidad de respuesta de Pumas; los visitantes hilvanaban algunos toques y estos fueron suficientes para que, al 67', Luis Quiñones, de nueva cuenta, ingresado en el área enemiga, bajara un balón puesto a modo por Javier Cortés para que en cuestión de segundos definiera con la zurda para el 1-3. Apenas unos segundos después, para ponerle mayor suspenso al juego, Jesús Martín colocaba el 2-3 por cuenta de Dorados.

Los instantes restantes, pese a la inercia de los de casa, Pumas terminó encima del rival, creando oportunidades de gol; un tiro de Javier Cortés, que pasó a centímetros del arco de Luis Michel, el más cercano aviso. El esfuerzo fue insuficiente. Universidad aguantó la presión de un estadio que impone y se llevó tres unidades de Culiacán, para llegar a 8 puntos en el torneo. El Gran Pez sigue cuesta abajo en el tema porcentual, y en Universidad ya se piensa en la Copa Libertadores, donde debutarán este jueves, ante el Emelec, en CU.