Tomás Boy va rumbo a su condena

Aunque Tomás Boy no será cesado tras el 4-3 ante América, los números tampoco respaldan su desempeño en Cruz Azul

Boy en el partido contra América
Boy en el partido contra América (Imago7)

Ciudad de México

Hace un año Tomás Boy parecía la persona indicada para dirigir a Cruz Azul. Su temperamento y mano dura lucían las indicadas para reorientar a un equipo que se había quedado sin brújula y se enfilaba hacia la mediocridad en ese Apertura 2015. Por eso, cuando se anunció la llegada del Jefe para la Jornada 12, hubo unanimidad en la aprobación; los aficionados en redes sociales, así como había condenado el arribo de Sergio Bueno, ahora se congratulaban por la decisión de la directiva.

Sin embargo, casi 12 meses después, de nuevo la gente pide la cabeza de su entrenador en turno. El flojo torneo que ha tenido el equipo en este semestre se ha conjugado con la dolorosa derrota del sábado pasado ante América. Un nuevo episodio de "cruzazulear". La Máquina perdió de manera increíble una ventaja de tres goles y terminó perdiendo ante las Águilas por 3-4, de local, ante su gente.

La frustración fue mucha y la gente ardió en redes sociales contra su equipo y su técnico, pero la directiva ha apostado –una vez más– por la paciencia. No habrá cambio en el timón en el futuro inmediato, aunque si la inercia no cambia, el Jefe abandonará irremediablemente su cargo, porque ahora más que nunca la Liguilla es una obligación, pero no solo eso, ya en esa instancia deberá pelear por el título.

Las cosas cambiaron en un año. En ese entonces Tomás Boy parecía la persona ideal para este Cruz Azul, hoy los números muestran que no ha sido así, la corriente cambió de lado y el futuro del entrenador está más comprometido que nunca. En su primer torneo, cuando llegó como bombero, no logró la calificación; al siguiente semestre, el equipo se cayó en la recta final del campeonato y se quedó de nuevo sin Liguilla; ahora, con ocho puntos en ocho juegos está fuera en estos momentos y si no rectifica, irá directo a su condena.

Puntos en contra

Los números desfavorables

El principal factor que condenaría el proyecto de Tomás Boy en Cruz Azul son los resultados. Desde hace casi un año que el entrenador llegó al equipo ha disputado 31 partidos de Liga, con un balance de ocho victorias, ocho derrotas y 15 empates; de 93 puntos, apenas ha rescatado 39 para una productividad del 41.9 por ciento.

En su primer torneo no calificó, mucho porque tomó al equipo más allá de la mitad de la temporada, pero en el semestre pasado La Máquina se cayó de manera estrepitosa en la parte final. Ahora, Cruz Azul se está rezagando de nueva cuenta de los puestos de Liguilla y si La Máquina no empieza a hilvanar victorias, por quinta ocasión consumará un fracaso muy prematuro.

Decisiones discutibles

En su etapa con Cruz Azul, Tomás Boy comenzó acercándose al grupo conformado y luego fue trayendo gente de su confianza; sin embargo, en algunos casos equivocó las formas, como en el caso del Maza Rodríguez, a quien ha borrado del equipo tanto en Liga como en Copa.

También hay versiones que aseguran que tiene un distanciamiento con Joffre Guerrón, al que de manera muy cuestionable dejó fuera de la convocatoria del juego contra América. En ese partido echó al equipo muy atrás, sacó a Chaco Giménez y Benítez (sus mejores jugadores ese día), y en su último cambio apostó por el recién llegado Cubo Torres que por Cristaldo, que bien o mal ha sido regular y hasta goleador en Copa.

No existe la autocrítica

Para Tomás Boy siempre ha habido varios elementos que han condicionado que su Cruz Azul no pueda salir con la victoria. Desde el planteamiento defensivo de los rivales, los errores arbitrales en contra de su equipo, hasta el estado de las canchas en las que han jugado. El Jefe no asume los errores particulares con facilidad, casi siempre generaliza y se escuda también en la falta de contundencia. El sábado, además de quejarse por el penal no sancionado a su favor, también responsabilizó de la derrota a Aldo Leao por su expulsión, jugada de la que se derivó el primer tanto americanista.

31 JUEGOS: GANADOS: 8, EMPATADOS: 15, PERDIDOS: 8, PUNTOS: 39 PUNTOS 

 

Temperamento sin mano dura

La principal razón por la que se contrató a Tomás Boy fue por su fuerte temperamento y mano dura. Estas características parecían los elementos necesarios de un equipo al que siempre se le ha tachado como frío; sin embargo, el Jefe llegó en un plan muy conciliador, respaldando a los de experiencia, al grado que el semestre pasado tuvo algunas indisciplinas que pasó por alto -como la llegada tardía de Guerrón o la de Benítez luego de jugar con su selección-. En este torneo tampoco ha podido mantener la firmeza y el grupo parece que le ha tomado la medida. Tampoco en el terreno de juego se ve el temperamento y como muestra la voltereta del América.

El público se le ha volteado

Si hace un año casi todos creían que Tomás Boy era el entrenador indicado para Cruz Azul, algo que quedó remarcado en las redes sociales y en las entradas que mejoraron en el estadio Azul, ahora la situación dio un giro de 180 grados. El Jefe ya no tiene el beneplácito de la afición. La voltereta ante las Águilas del América llegó a ser tendencia en las redes sociales y el mayor culpable a la que señaló la gente fue a Tomás Boy. Incluso, antes de este descalabro ya era habitual escuchar en el estadio Azul el "fuera Boy, fuera Boy" cuando las cosas no funcionaban de la mejor manera.

La inercia del equipo

Cruz Azul es un equipo muy emocional. Una mala racha suele hundirlo y eso es lo que le ha pasado en los últimos dos años en los que no ha podido llegar a la fase de la Liguilla. Siempre, en algún momento, cuando debe mostrar reacción, esta Máquina se viene abajo. Con Boy ya sucedió el torneo pasado, el Jefe fue incapaz de cambiarle la inercia a su equipo y se justificó en las lesiones que azotaron al plantel para señalar la razón por lo que no habían podido llegar a la fase final. Ahora, después del golpe ante América, debe levantar la moral de su grupo.