Las señales de la debacle en Cruz Azul

Penúltimo de la tabla, en plena caída libre y sumergido, ahora sí, en serios problemas porcentuales, La Máquina de Jémez está a un paso del abismo

Paco Jémez ha padecido hasta con la prensa mexicana
Paco Jémez ha padecido hasta con la prensa mexicana (Mexsport)

Ciudad de México

El momento que vive Cruz Azul no es nuevo, más bien, es una repetición; es más, parece un guión que el equipo se aferra a reciclar semestre tras semestre, o al menos eso ha pasado en los últimos tres años. La derrota ante el América dejó al equipo al borde del colapso, sino es que ya colapsó por completo. Con sus paupérrimos seis puntos luego de ocho jornadas, La Máquina de Paco Jémez está obligada a rescatar de 19 unidades en adelante, de los 27 que quedan en juego, para soñar con la Liguilla. En pocas palabras, debe pasar de su discreto y muy bajo 25 por ciento de efectividad al 70 de inmediato. Parece misión imposible porque la historia reciente de Cruz Azul ha demostrado que este equipo no se sabe levantarse.

En los cinco torneos en los que no ha califi cado, una crisis (como la que ahora vive) determinó su fracaso al final de la temporada. Ni Luis Fernando Tena, ni Sergio Bueno, ni Tomás Boy encontraron la solución para revertir el mal momento de La Máquina, y eso que todos ellos llevaban mejores números de por medio; además, por si fuera poco, Cruz Azul no solo debe lamentarse por la posibilidad de quedarse sin Liguilla, ahora la máxima ocupación del equipo debería ser el descenso. Sí, estos tres años de mediocridad han alcanzado su punto más crítico, pues La Máquina solo le saca 10 puntos a Morelia, equipo sotanero en el tema de la porcentual. Esta inercia negativa podría darle un verdadero susto al conjunto de Jémez, que a su favor indica que es un experto en la materia para librar, o no, la quema del descenso. Hoy, Cruz Azul se aferra al tiempo.

HAY MOTIVOS DE SOBRA

NO HAY RESPUESTAS

A Paco Jémez la situación lo ha rebasado. Él sabía mejor que nadie que Cruz Azul no debía entrar en una racha negativa. “Si entramos en esa montaña rusa estamos fritos”, le dijo en su momento a La Afición. Y ahora que está inmerso y con la nave dirigiéndose al precipicio, el entrenador ha mostrado su desesperación en las conferencias, desde el reconocer que “nunca había visto algo así”, hasta confrontar a los reporteros que cuestionan la falta de actitud de sus dirigidos. En dos meses, Jémez pasó de “la gente nos tiene que exigir”, al “no nos pueden reprochar nada”; también del “yo no hablo de los árbitros” al “América se vio beneficiado”.

LAS RACHAS LO MATAN

Cruz Azul no tiene capacidad de respuesta cuando se sumerge en una crisis de resultados como la que vive en estos momentos. Los últimos procesos estuvieron marcados por lo mismo. A Sergio Bueno (Apertura 2015) le tocó empezando su gestión y eso le costó el puesto; a Tomás Boy de manera increíble se le cayó el equipo en el Clausura 2016 y no calificó, y para el Apertura de ese año, otra vez un bache propició su renuncia de La Máquina. La última vez que Cruz Azul salió vivo de una crisis fue en el Clausura 2013, llegando hasta la Final; sin embargo, ahí fue factor la Copa que conquistaron y el envión anímico que generó.

UN EQUIPO SIN GOL

Que tus dos centros delanteros (Cauteruccio y Benítez) no lleven goles en la Liga habla de lo deficiente que ha sido tu trabajo. Pues bien, ese es el principal problema que tiene Cruz Azul, y no solo de este torneo, sino de varios atrás. De nada sirve que La Máquina de Jémez genere muchas oportunidades, si al final de cuentas es incapaz de concretarlas. De los seis goles que ha marcado (menos de uno por juego), dos han sido autogoles, otro por la vía penal y uno de tiro libre, los otros dos han salido de alguna jugada. Además, en cuatro de los ocho partidos que ha disputado, se ha ido en blanco.

RECAE EN LOS JUGADORES

Después de varias semanas de calma, en las que se manejó el discurso de optimismo y confianza, la realidad por fi n alcanzó a Cruz Azul y a sus protagonistas. La desesperación ha vuelto a aparecer en este equipo, primero fue Christian Giménez, quien luego del empate sin goles en la Copa ante Alebrijes, reconoció que había desesperación por el mal momento y la falta de contundencia; sin embargo, el trance más agudo se suscitó luego de la caída ante Atlas de la Jornada 7 en casa, ahí el plantel cerró fi las y la mayor parte del equipo apareció en una conferencia improvisada para dar la cara. Hay vergüenza deportiva, pero no resultados.

EL DESCENSO ESTÁ AL ACECHO

El paso mediocre que ha tenido La Máquina en estos tres años están cobrando factura. Sí, es el tiempo necesario y requerido para que un equipo se meta en problemas porcentuales, y así está Cruz Azul en estos momentos. Desde el torneo pasado ya se vislumbraba esta situación, pero la directiva y algunos jugadores la desdeñaban con el argumento de que una vez regresando al protagonismo, este tema quedaría en el olvido. Pero no ha sido así, y ahora Cruz Azul está a solo 10 puntos del último lugar de la porcentual, solo arriba de Jaguares, Veracruz y Morelia. Con enfrentamientos directos aún contra estos tres equipos.

EL PESO DE LA HISTORIA

A Cruz Azul lo aniquila el peso de su historia. Es una losa que se ha vuelto inherente. Los años de frustración y fracaso son un lastre que afecta en lo mental y anímico. Es cierto que todos niegan que exista este peso, se refugian en el lugar común de “ésta es otra historia”, pero no, es la misma de siempre, la de los últimos 19 años, la que se ha agudizado más en los tres recientes. Cruz Azul comete los mismos errores, se sume en los mismos vicios, falla en los momentos clave. Cinco torneos sin Liguilla que parece se convertirán en seis, ese es el peso con el que lidia este conjunto que ha dejado atrás el protagonismo y es uno más del montón.