Termina en desorden la práctica de Cruz Azul

Tras el entrenamiento de La Máquina en el Estadio 10 de Diciembre en Hidalgo, los aficionados saltaron a la cancha para buscar tomarse una fotografía con sus ídolos

El desorden se hizo presente en la práctica de Cruz Azul
El desorden se hizo presente en la práctica de Cruz Azul (Especial)

Ciudad Cooperativa, Hidalgo

Cruz Azul visitó este día su ciudad natal, la Ciudad Cooperativa Cruz Azul, en Hidalgo. Entrenamiento público, con el cobijo de su gente, esa qué tal vez siente mejor que nadie el significado de esta institución.

Desde antes de la 11 la gente empezó a llegar al Estadio 10 de Diciembre. La entrada costaba entre 20 y 25 pesos, la cual se le donará a la Fundación Cruz Azul que atiende a niños con discapacidad de esta localidad. A las 12, estaba programado el estacionamiento y cuando salieron los jugadores y el cuerpo técnico fue la algarabía total, porras y gritos de apoyo.

La práctica transcurrió normal, sin sobresaltos, ejercicios e interés ideas, y no por ser un entrenamiento al aire libre, Paco Jémez no me imprimió la intensidad de siempre.

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Al concluir, los jugadores se acercaron a la gente que estaba en las tribunas. Las playeras circulaban, los autógrafos y los intentos de selfies -que por la altura y distancia- era complicado tomar.

Jémez  fue de los más solicitados. Jorge Benítez y Rafael Baca también, pero el que se robó la tarde fue Christian Giménez.

"UNA FAMILIA"

El Chaco tomó el micrófono y agradeció la presencia de los casi seis mil aficionados que se dieron cita.

"Les debíamos esta visita, la verdad que estamos muy emocionados y nos gustaría venir más seguido pero por diferentes circunstancias no se puede. Pero sabemos que están en las buenas y en las malas, y siempre nos apoyan, así que lo mínimo que les podemos dar es un autógrafo o una foto y decirles a todos: gracias a todos por el apoyo incondicional, esto más que un club es u a familia", dijo Giménez.

GANA EL DESORDEN

Y justo cuando el Chaco terminó de hablar se desató el desorden. Muchos aficionados, sobre todo jóvenes y niños saltaron a la cancha en busca de sus ídolos.

El más asediado fue Christian, quien tenía como principal objetivo de saludar a tres pequeños con discapacidad que estaban en una de las bancas.


La gente se le arremolinó, tornando peligrosa la situación. Fue que se dio la orden de que los jugadores se metieran ya al vestidor. Los elementos de seguridad fueron por ellos, al igual que la policía local.

Entre empujones y protestas de los aficionados, los futbolistas fueron escoltados.


Ahí terminó todo. Siempre que Cruz Azul regresa a su tierra natal desata la euforia de un poco pueblo que se niega a dejar de creer.