¿Quién tiene la culpa?

Refuerzos que llegaron tarde, baja de juego de algunos jugadores considerados clave y decisiones técnicas incomprensibles: los ingredientes del fracaso cruzazulino

¿Quién tiene la culpa en Cruz Azul?
¿Quién tiene la culpa en Cruz Azul? (Mexsport)

Ciudad de México

Siempre que un proyecto fracasa se señalan responsables y el caso de Cruz Azul no es la excepción, ante su deuda de 18 años sin una Liga.

Cuando están próximas las dos décadas sin una celebración las culpas pueden ser compartidas entre todos los actores que integran un club: directiva, cuerpo técnico, jugadores, incluso hasta los aficionados, en diferentes grados de responsabilidad, pero todos tienen algo qué ver.

Después de sumar su cuarto torneo sin calificar a la Liguilla (algo nuevo en esta historia de decepciones), en La Máquina el análisis ir más a fondo; a continuación te presentamos las principales fallas que consideramos son atribuibles a cada actor de Cruz Azul.

LA DIRECTIVA

El primer error de la directiva de Cruz Azul, desde la cabeza que representa Guillermo Álvarez Cuevas, fue no haber defi nido la situación del director deportivo.

Hay que recordar que una vez eliminados del Apertura 2015, Agustín Manzo siguió en el puesto pues pensaba concluir su contrato (que finalizaba el 31 de diciembre), pero a dos semanas de que se cumpliera dejó de ir a La Noria. Él no tuvo que ver en las negociaciones de refuerzos para este semestre.

El relevo fue Eduardo de la Torre, pero por su compromiso con una televisora, el club tuvo que esperar a que se desocupara para anunciarlo; al Yayo tampoco le tocó realizar los fichajes del Clausura 2016.

Los fichajes –como parece una mala costumbre en el club– llegaron tarde. Solo Aldo Leao se reportó a tiempo, mientras que Joffre Guerrón se tomó más vacaciones de lo previsto, llegando a días de que comenzara el torneo. Con Víctor Vázquez, un trámite administrativo provocó que se atrasara casi dos semanas su contratación. Estos dos últimos tardaron algunas jornadas en adaptarse al equipo.

LOS JUGADORES

Varios jugadores ya habían manifestado que no se culpara a Tomás Boy del fracaso sino a ellos. La zaga falló a balón parado y las expulsiones costaron, por ejemplo el Maza Rodríguez tuvo dos rojas (vs Pumas de forma injusta). De mediocampo hacia adelante Tomás no encontró sustitutos para Jorge Benítez y Christian Giménez cuando se lesionaron.

Joffre Guerrón, aunque marcó, no estuvo al nivel esperado; Víctor Vázquez tardó mucho en adaptarse y no acabó pesando. Joao Rojas fue intermitente en su funcionamiento.

Tampoco la banca ayudó. Elementos como Fausto Pinto, Fabio Santos, Richard Ruiz,incluso Vicente Matías Vuoso poco a poco quedaron relegados, ya que en sus intervencione sno demostraron que podían pelear por la titularidad.

LA AFICIÓN

Fue lo único bueno que registró el Cruz Azul de Tomás Boy, el regreso de aficionados a las tribunas de un estadio Azul que empezaba a lucir abandonado. Luego de dos campeonatos en los que el equipo dejó de ir al estadio (incluso el promedio de asistencia en el Apertura 2015 fue de 11 mil espectadores), la gente regresó a la casa cruzazilina con aires de entusiasmo gracias al proyecto del Jefe Boy, su carácter y la proyección que podría darle a un equipo al que no le faltan calificativos como el de pecho frío. El promedio de asistencia en este semestre fue de 21 mil 891 personas por partido. Y ante los Tigres de la UANL, cuando el equipo necesitaba del apoyo de la gente, acudieron 26 mil 920 afi cionados, la cifra más alta de la temporada. La pregunta es cuánto más esa afición aguantará decepciones.

CUERPO TÉCNICO

La estrategia de Tomás Boy consistió en mantener un clima amistoso en el vestidor, pero con el pasode las jornadas se rompió la armonía. Joffre era de los jugadores que más retrasos tenía en los entrenamientos.

Jorge Benítez se tomó días de más en Paraguay cuando fue a la eliminatoria en marzo,tomando como pretexto una lesión. El más delicado fue el de Matías Vuoso, quien públicamente se quejó deque el técnico lo llevara al banquillo sin la intención de usarlo: “me siento como un pendejo”. En el terreno de juego, a Tomás se le fue desvirtuando su equipo, aunado a las lesiones a mitad del campeonato; Boy llegó a hacer movimientos incomprensibles como mandar al Maza de delantero, a costa de Vuoso; luego metió a Vicente a la siguiente semana,pero sacando a Benítez cuando ese partido lo perdía y necesitaba remontar; por último, ante Tigres, sacó al Maza del campo y acomodó en la central a Rafael Baca. Otro punto que nunca pudo revertir el Jefe fue la eliminación en la Copa. El golpe anímico recibido provocó la mala racha que fue clave en esta eliminación.