Cruz Azul rescata empate ante Rayados

En un juego de errores arbitrales, La Máquina tuvo que venir de atrás y empatar de último minuto a un Monterrey que llegó a estar dos goles arriba, pero que se quedó sin un hombre menos por la roja a Ayoví

Ciudad de México

En una semana que pintaba para ser terrorífica, en Cruz Azul apareció el amor propio y el orgullo de este equipo para arrancarle el empate a Monterrey (2-2), luego de irse con dos goles  de desventaja en el primer tiempo. De último minuto, con un hombre más y un autogol, La Máquina respiró hondo y se sacudió la oleada de críticas que le venían encima.

El Cruz Azul de Paco Jémez le sufrió porque fue un caos en defensa al igual que el trabajo del árbitro Fernando Hernández, que le complicó la existencia a ambos equipos, pero más a La Máquina.

En un juego que Cruz Azul empezó dominando, volvió a quedarse sin ideas ni profundidad muy pronto. En los primeros minutos no ofreció nada relevante, al grado que la visita ya había tenido un remate a portería de Funes Mori sin respuesta alguna.

Y es que Monterrey parecía cómodo sin la pelota en los pies, solamente aguantando la estéril posesión de Cruz Azul. Los atacantes de Rayados son de peligro, necesitan de pocas para constatarlo. Es más, la primera que generaron, al minuto 19, concluyó en un penal a su favor. 

La tocaron Carlos Sánchez, Dorlan Pabón y Rogelio Funes Mori con soltura, el uruguayo sacó un disparo que fue desviado por la zaga, pero el rechace le cayó a Rogelio, quien buscó acomodarse para sacar su tiro; sin embargo, en ese movimiento fue derribado por Jesús Corona. Penalti inobjetable que Dorlan mandó a las redes al 21'.

Con poco Monterrey se fue arriba y el mazazo lo resintió La Máquina, que necesitaba más intensidad en sus jugadas, pero empezó a perder la paciencia y mucho en parte por el nerviosismo que invadió al árbitro Fernando Hernández. Un minuto después del tanto de Rayados, Omar Mendoza se agregó al ataque, hizo un recorte en el área y sacó un zurdazo que tapó Basanta con el brazo. Un penal que el silbante no se animó a pitar.

Eso desesperó a los jugadores y a la afición. Pero así como el árbitro no marcó a favor de La Máquina, a la jugada siguiente hizo lo mismo, pero ahora en perjuicio de Monterrey, en una mano del Cata Domínguez.

Cruz Azul no encontraba el rumbo. De repente se olvidó de abrir espacios y se concentró en bombardear el área. No sé veía ni cerca de empatar, casi todos sus elementos lucían apagados a excepción del ecuatoriano Ángel Mena que, al igual que contra Pumas, volvía a ser el mejor referente del conjunto de Jémez.

Y antes de terminar el primer tiempo Monterrey volvió a aparecer. Dorlán y Celso Ortiz se combinaron, éste último filtró a la llegada de Carlos Sánchez, quien batió a Corona. 0-2 al 40', Rayados estaba dando una cátedra de efectividad, aprovechando las falencias defensivas del local.

Para el complemento Jémez mandó a la cancha a Martín Rodríguez por el desapercibido Ariel Rojas. La Máquina generó la primera en un tiro libre del Chaco que se fue desviado. 

Cruz Azul mejoró más por entusiasmo y orgullo que por funcionamiento. Esta intensidad rindió sus frutos cuando en una jugada de esas de riñón, Benítez cubrió el balón a más no poder en el área, provocando la patada de Iván Piris que fue decretado como penal. Mena tomó la pelota y acercó a La Máquina al minuto 53.

Había tiempo y el equipo de Jémez parecía más enganchado y conjuntado, además Monterrey decidió complicarse por completo la vida cuando Walter Ayoví le soltó un planchazo al Conejo Benítez. Se ganó la roja y dejó a Rayados en inferioridad numérica.

Jémez comprendió que era el momento de mandar a Martín Cauteruccio a la cancha e ir por todo, arriesgar sin miramientos, por eso sacó a Omar Mendoza y quedó con una línea de tres atrás, adelante Chaco y Baca en la contención, cubriéndole las espaldas a Rodríguez, Mena y Joao; y en la delantera Cauteruccio y Benítez. Un 3-2-3-2 para rescatar este juego.

Sin embargo, empezaron los trazos al área sin mucha claridad, había más urgencia que planeación. La Máquina quería llegar al área con pocos toques y eso facilitaba que la línea de cinco defensores que plantó Mohamed pudiera salir avante sin mucho esfuerzo.

Así se empezaron a esfumar los minutos y no había opciones claras.

Al 74' por fin Cruz Azul pudo plantarse con peligro en el área de Rayados, otra vez una jugada de mucho empuje de Benítez que dejó un balón ahí al que Mena le puso juicio y mandó raso al otro lado donde apareció Rodríguez, quien de manera increíble voló el remate. Instantes después al Conejo se le anuló un gol por fuera de lugar, claro y sin dudas.

Pero a pocos minutos del final, de nuevo el silbante volvió a tener un error garrafal, ahora con un tanto mal anulado a Cauteruccio, quien había tomado un rechace y batido a Hugo González en buena posición, pero el árbitro consideró lo contrario.

Parecía que Cruz Azul estaba destinado a la derrota, que cerraría una semana de pesadilla, pero en tiempo de compensación un balón le cayó en el centro del área a Julián Velázquez, quien se había sumado ya al ataque, su remate pegó de manera inverosímil en el travesaño, pero ahí apareció Nicolás Sánchez para meterla a su propia portería. 

Locura total en el Azul. Sí, fue un empate, pero a la gente le supo a victoria por eso se fue eufórica del estadio. Cruz Azul revivió, aunque para nada puede dejar de lado las fallas que hoy presentó en la defensa. Queda claro que este equipo tiene corazón y que fue víctima -otra vez- del arbitraje, pero aún le falta mucho por mejorar.

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