Cruz Azul está hundido

La alarma se enciende en La Máquina que llegó a nueve partidos sin conocer la victoria; los rojinegros, que llevaban diez meses sin ganar de visita, lo venció en el Azul. La próxima semana visita al América 

Fidel Martínez celebra con Luis Reyes su gol
Fidel Martínez celebra con Luis Reyes su gol (Mexsport)

Ciudad de México

Cruz Azul está en crisis. No hay más. Este equipo quiere, pero sobre él se han aglutinado tantos años de pena que tal parece que el traje que mejor le confecciona es el de la frustración. Ya son nueve juegos sin victoria, ya son nueve partidos en los que se ahoga entre sus propios pecados. Esta Máquina se hunde poco a poco, al grado que la derrota ya llegó a casa, 0-1 ante un Atlas que tenía 10 mese sin ganar de visita, a ese grado la inoperancia celeste.

No hay que buscarle otra etiqueta a lo que sucede a Cruz Azul. Es un crisis que amenaza con dejarlo sin su sexta Liguilla consecutiva. Con Jémez los números no cuadran: seis juegos sin ganar en Liga y tres de Copa, así no se puede aspirar a nada. Ahora, ni la sensación del juego bonito debe entrar como una excusa para aminorar los daños, porque Cruz Azul no jugó bien ante los rojinegros y cuando se vio en desventaja, como ya es costumbre, se avalanzó con poca idea.

En los primeros minutos no generó nada destacado, haciéndole la vida más fácil a un rival que vino a encerrarse sin buscar algo más. Así se le fue media hora, sin alguna llegada destacada ni nada para contar.

Y el partido transcurría con pocas emociones, estancado en lo predecible del ataque cruzazulino y en el amontonamiento que hacía Atlas en su zona defensiva. Al 32' Martín Cauteruccio rompió por un instante ese monotonía cuando casi se inventa uno de esos goles de antología, cuando recibió la pelota y de media vuelta sacó un derechazo violento que se fue a estrellar a una de las horquillas de la portería de Óscar Ustari.

Parecía que Cruz Azul se animaba porque instantes después Rafael Baca llegó a línea de fondo y sacó un centro al que casi llega Joao Rojas para mandarla a las redes, pero no fue así y el buen momento de La Máquina se diluyó de inmediato, dándole espacio al Atlas para animarse.

Sí, porque la ineficacia del conjunto de Jémez hacia el frente pronto se trasladaría a sector defensivo, como un guión bien aprendido que tiene este equipo en la temporada: si perdona, está condenado a pagar las consecuencias. El Atlas que no había propuesto nada, de repente se encontró las fragilidades de la zaga cementera.

El primer aviso vino un centro que Martín Barragán alcanzó a rematar, pero hacia arriba. Era la primera llegada sería del visitante que instantes después (42') puso en evidencia el aparato defensivo de Cruz Azul. José Madueña tomó un balón por sector derecho y con una facilidad increíble se libró de la marca de Aldrete y Martín Rodríguez para mandar un centro que encontró a Fidel Martínez, el ecuatoriano bajó con el pecho, quitándose a Mendoza en el movimiento y fusiló a Jesús Corona.

Otra vez Cruz Azul empezaba con el marcador en contra, otra vez a la mínima insistencia caía su marco. Así es este equipo tan desequilibrado. Y para terminar el primer tiempo el portero Ustari tuvo que salir por una lesión en el hombro que se provocó al intentar cortar un centro.

En el complemento entró Miguel Fraga por el desafortunado Ustari y Paco Jémez mandó a la cancha. Christian Giménez por el intermitente Joao Rojas. La encomienda era evitar el noveno juego sin triunfo y para ello ya solo tenía 45 minutos.

A los 10 minutos el técnico español se dio cuenta que era insuficiente, así que mandó a Jorge Benítez para acompañar a Cauteruccio, sacando a Aldrete. Otra vez La Máquina tenía que arrojarse sin miramientos al ataque, liberando espacios que la dinámica atlista podría aprovechar. No había de otra.

Y ahora sí empezó el acoso a la portería rojinegra. Un disparo de Cauteruccio y otro de Benítez fueron los primeros avisos, luego vinieron los centros al área, casi todos sin destinatario a la desesperada.

Y los huecos emergieron en la defensa. En un trazo Barragán obligó la falta de Julián Velázquez dentro del área, pero el árbitro determinó que era afuera. El juego estaba en el hilo, o caía el empate o Atlas hacía el segundo.

La Máquina estuvo cerca de la igualada, cuando Benítez y Cauteruccio por fin se conectaron, el Conejo se la dejó a Caute ahí en el área, pero el disparo del uruguayo pasó rozando el poste de manera angustiosa. Instantes después, en tiro de esquina, Velázquez la echó por un lado, también dramaticamente.

Así estaba el juego, con un Cruz Azul dominador y otra vez Benítez apareció, ahora con un disparo de media distancia que Fraga detuvo en el fondo. Al 44' otra vez el Conejo se fabricó una jugada y una vez más el portero atlista lo privó de la gloria.

El partido terminó por morir con una Máquina ahogada en su propia desesperación. Ahora ni siquiera alcanzó el empate y el torneo se le va poco a poco. En medio de la crisis viene la semana más importante para el malogrado -hasta el momento- proyecto de Jémez. En estos días puede consumarse su fracaso en Copa y el sábado entrante viene América, ahí nomás para medir la tensión de cada uno.