La malaria que se quedó en el Estadio Azul

Con la partida de Cruz Azul al Estadio Azteca el año que viene, serán más los tristes recuerdos que deje el equipo en su actual casa que los buenos momentos; aún podrían sumar más descalabros

Invasión de aficionados de Cruz Azul a la cancha
Invasión de aficionados de Cruz Azul a la cancha (Mexsport)

Ciudad de México

La grandeza de Cruz Azul se ha puesto en tela de juicio en los últimos años; finales perdidas, desfile de técnicos y jugadores que no dieron el ancho y, últimamente, ni siquiera la oportunidad de disputar las Liguillas.

Abandonar el complejo de la Ciudad de los Deportes no representará mayor dolor para la afición cementera, excepto para aquella que disfrutó en familia los sábados de futbol y aquellos torneos donde su equipo brindaba grandes encuentros a pesar de no poder coronar las campañas con un título. Adiós a aquellas tardes del 'Tito' Villa, Francisco Palencia, Óscar Pérez y 'Chelito' Delgado.

Las gradas del Estadio Azul fueron las que siempre brillaron con la fidelidad de los aficionados, aquellos que lloraron, celebraron y mentaron madres hasta el cansancio, esos que, sin dudarlo, seguirían al equipo al Estadio Azteca, a Ciudad Universitaria, el Cuauhtémoc o el fin del mundo.

Cruz Azul dejó finales perdidas, peleas por el descenso como la que actualmente libran y que seguramente el año que viene estará sufriendo con mayor preocupación, dejó derrotas en los últimos minutos, como aquellos Cuartos de Final ante Pumas, donde los auriazules les sacaron la eliminatoria con un gol de su canterano Juan Carlos Cacho.

O como aquel tanto de Alejandro Glaría, que comenzó el desfiladero de títulos perdidos en el juego decisivo ante el Pachuca. Un gol de oro que para La Máquina significó la primera de dos finales perdidas en este inmueble. Así nacieron las famosas 'cruzazuleadas'.

Rayados de Monterrey también dejó su huella en el historial de vergüenzas para los capitalinos, con un Aldo de Nigris inspirado que desde este inmueble dedicó el título de liga a su fallecido hermano a costa de la amargura cruzazulina.

Tampoco se puede olvidar ese divorcio con 'La Sangre Azul', cuando la paciencia desbordó el razonamiento y los barristas invadieron el campo para pedir cuentas a los jugadores tras un nuevo fracaso en el Apertura 2013; todo terminó en un veto al inmueble y la desaparición del grupo de animación de la cabecera norte.

América, terror histórico del Cruz Azul, puso el que hasta ahora es el último gran osote del equipo ante su gente, pues cuando todos se saboreaban una goleada de 3-0 en el medio tiempo, fueron sorprendidos con una voltereta espectacular y quedaron ridiculizados con un 4-3 final.

Aún quedan bastantes partidos donde La Máquina puede sumar más fracasos a esta lista, o bien, levantar el título de Liga, que bien podría borrar todos estos capítulos oscuros de un inmueble destinado a la demolición.