Aquel penal de Hermosillo

Han pasado 20 años desde que Carlos le dio su último título al Cruz Azul; aquella tarde de domingo, un penal significó la octava estrella de La Máquina en su historia

Ciudad de México

Minuto 100. Se juega el primer tiempo extra en el Nou Camp de León.  Un ensangrentado Carlos Hermosillo toma la pelota y la acomoda en el manchón penal. Su pómulo izquierdo está inflamado y la cortada –pese a la atención médica– aún tiene rastros de sangre. Pero eso importa poco o, mejor dicho, importa nada. El número 27 de Cruz Azul tiene en sus botines la posibilidad de darle un título a La Máquina, luego de 17 años de espera.

Toma distancia, se perfila y dispara: un derechazo potente y bien colocado que se va a incrustar al ángulo inferior izquierdo de la portería de Ángel David Comizzo, portero argentino que minutos antes le había propinado una artera patada en el rostro. Sí, el penal fue sancionado, pero al silbante Arturo Brizio le faltó la tarjeta roja para el cancerbero del León.

Pero eso ya no importa. Carlos Hermosillo venció a Comizzo en el mano a mano desde los once pasos. Su derechazo lo engañó por completo, David se lanzó a su derecha, mientras que el disparo se fue hacia la izquierda. Suficiente para que el gol de oro se estrenara en el futbol mexicano. Suficiente para que Cruz Azul rompiera un ayuno de 17 años sin título. Suficiente para que La Máquina consiguiera su octava estrella. Suficiente para que esta escena se congelara en el tiempo y se convirtiera en un tortuoso recuerdo...

Porque justamente hoy, La Máquina cumple dos décadas de no ganar nuevamente el título de Liga;  de aquella tarde gloriosa en el Nou Camp de León han pasado 20 años. Siete mil 305 días en el que el aficionado cruzazulino no ha vuelto a celebrar una vuelta olímpica de su equipo, en la que las nuevas generaciones han tenido que recurrir al YouTube para presenciar el mítico gol de Carlos Hermosillo.

Sí, han pasado ya 20 años. 20 de mucha tristeza y contadas, muy contadas, alegrías, solo migajas de un “grande” que ha venido en decadencia.

“YO OLÍ ESE CAMPEONATO”

Y es el mismo Carlos Hermosillo, ya enfundado en su papel de analista deportivo, quien relata a La Afición cómo fue ese momento. Porque la historia del octavo título cruzazulino lo tiene precisamente a él como protagonista. Con un guión épico que encontró su clímax en el penal frente a Comizzo.

“En la vida así se presentan las cosas, la vida es de intuición, de olor, de oler las cosas…yo olí ese campeonato”, comenta y de inmediato comienza su narración.

“Yo me lesioné en el primer partido contra Atlante  –ya en semifinales–; el licenciado Billy Álvarez me daba por descartado, me decía ‘bueno se acabó el campeonato para ti Carlos, no pasa nada’, y yo le dije ‘no, yo me voy a operar’, y me operé. Todo mundo me tachaba, incluso mi esposa me decía que si me operaba se iba a divorciar de mí, el doctor que me iba a operar me decía que estaba loco, toda la familia igual.

“Algunos me preguntaron por qué me operé, si ni siquiera sabía…apenas era el primer partido  de la semifinal, si no sabía si íbamos a llegar a la Final, pero yo sinceramente presentía que íbamos a llegar a la Final, no lo dudé en ningún momento, y así fue, llegamos a la Final, yo jugué el segundo tiempo del primer partido contra León, no jugué muy bien pues traía un chaleco antibalas…  tuve la fortuna de conocer a un jugador de hockey canadiense llamado Wayne Gretzki, él era el Maradona de ese deporte en su país, y yo lo conocía y me mandó el chaleco el cual yo utilicé.

“El primer partido –ante León, ya en la Final– yo lo disputé temeroso, obviamente había bajado de peso, estaba con la incertidumbre de si me pegaban que sucedería, aunque estaba protegido. Y Tena me dijo ‘igual no juegas en este partido, pero si te necesito te voy a meter’, me puso a calentar en el segundo tiempo y yo le dije ‘ya estoy listo’.

“Se vinieron los tiempos extras y ahí me metió, y sucedió todo lo que sucedió. Pero antes, cuando yo veo que Palencia falla un remate de cabeza solo frente al arco, es cuando yo dije ‘bueno, después de todo lo que ha sucedido, esto me lo mandan a mí, esto viene de arriba’, y así fue.

“Se me presentó la oportunidad de definir una Final con un penalti, en el que cometió un error Comizzo y no le tengo rencor por la agresión; al contrario, le tengo agradecimiento porque nos dio la oportunidad de ser campeones a un equipo que llevaba 17 años sin serlo.

“Y no, nunca, ni siquiera me di cuenta de la gravedad de la falta, sabía que habíamos chocado y que me había golpeado sin querer, que había sangrado… Adomaitis me decía ‘párate, ¿estás bien?, tienes sangre’, y él insistía y yo ni siquiera me había dado cuenta de que habían marcado penal, entonces cuando me dicen que era penal, en ese momento me paro y me dije ‘esto es para mí’.

“Me pasaban tantas cosas por mi cabeza, me decía ‘éste es un equipo al que yo le voy, es la oportunidad de lograr algo importante, de lograr el campeonato, y así lo voy a hacer’. Aunque Comizzo se hubiera lanzado hacia ese lado (izquierdo) no lo iba a parar porque iba muy bien colocado, iba con mucha decisión. Fue una gran satisfacción. Para mí fue una satisfacción muy grande, el cortar una racha tan larga del equipo al que yo le voy”.

Y Carlos quedó inmortalizado por ese penal, con aquella historia del goleador que salió de la banca para darle el título a su Cruz Azul.

EL CRÍTICO

El tiempo puso a Carlos como un histórico de Cruz Azul, pero también como uno de los grandes detractores del equipo actual. Porque Hermosillo no se calla lo que piensa de los constantes fracasos del club, de estos 20 años sin título.

“Siendo muy honesto, yo tengo un problema muy grande y es que el licenciado Álvarez cree que es personal, y aquí no es nada personal, yo trabajo también en medios y debo decir lo que conozco y conozco mucho de Cruz Azul y de la mano de Hurtado, porque Hurtado cuando recién llegué, sin conocerlo, me habló por teléfono y me manifestó todas las contrataciones que hizo…conozco como se maneja Cruz Azul. El licenciado Álvarez, después de 20 años con tanta inversión y resultados, debería comprender lo que está mal”.

Así concluye Hermosillo. Ya son 20 años desde que tomó esa pelota con la cara ensangrentada y la acomodó en el manchón penal. Ya son 40 torneos en los que la afición cruzazulina no ha podido festejar de la manera como lo hicieron, en esa tarde del 7 de diciembre de 1997, cuando su derechazo venció a Ángel David Comizzo.

20 años y esta escena se pierde entre la nostalgia y la tristeza por una sequía tan abrumadora; sin embargo, siempre quedará la mínima esperanza de que pronto llegue una nueva jugada que dé un nuevo título y se una al mítico penal de Hermosillo de 1997.